La terapia con células CD7 CAR-T permitió que un paciente con leucemia/linfoma linfoblástico T (T-ALL/LBL) refractario alcanzara una enfermedad residual mínima (ERM) negativa tras múltiples fracasos terapéuticos, haciendo posible un trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas (alo-TPH) con remisión sostenida.
El caso corresponde a un hombre de 51 años con T-ALL/LBL de alta carga tumoral y compromiso ganglionar generalizado. A pesar de recibir múltiples esquemas intensivos de quimioterapia, incluidos HyperCVAD, metotrexato, citarabina, venetoclax, azacitidina, chidamida, gemcitabina y cisplatino, la ERM persistió positiva, un marcador asociado con alto riesgo de recaída y mal pronóstico.
Ante la falta de respuesta, el equipo médico optó por una estrategia de rescate con células CD7 CAR-T derivadas de un donante familiar. Tras la infusión, el paciente presentó un síndrome de liberación de citocinas (CRS) grado 3, complicación inmunológica conocida de esta terapia, que fue controlada con tocilizumab, dexametasona y soporte hemodinámico, sin desarrollar neurotoxicidad asociada.
Los resultados fueron contundentes. Quince días después del tratamiento, la médula ósea mostró ausencia de enfermedad residual mínima (<0,01 %) y no se identificaron blastos anormales. Además, la PET-CT evidenció una marcada reducción de la actividad metabólica tumoral.
Gracias a esta respuesta profunda, el paciente pudo someterse a un trasplante alogénico haploidéntico, considerado la única opción potencialmente curativa para muchos pacientes con enfermedad refractaria. El injerto hematopoyético se logró exitosamente y los controles posteriores confirmaron remisión mantenida, quimerismo del donante superior al 93 % y respuesta metabólica completa a los 90 días del trasplante.
Los autores destacan que el CD7 está presente en alrededor del 95 % de las leucemias de células T, lo que lo convierte en una diana especialmente atractiva para las terapias CAR-T. En este caso, la inmunoterapia consiguió lo que no habían logrado los tratamientos convencionales: convertir una enfermedad persistentemente positiva para ERM en una remisión profunda, permitiendo realizar el trasplante en condiciones óptimas.
Aunque la experiencia corresponde a un único caso clínico, los investigadores consideran que este enfoque fortalece la evidencia de que la terapia CD7 CAR-T como puente al trasplante podría convertirse en una estrategia prometedora para pacientes con T-ALL/LBL en recaída o refractaria, una población que actualmente presenta opciones terapéuticas limitadas y una supervivencia muy reducida.
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