De un Ironman al cáncer colorrectal: Julia Michelle Santiago y la decisión de no rendirse

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Julia Michelle Santiago, sobreviviente de cáncer colorrectal, fundadora de Julia Strong y de Julia Strong: The Podcast. Foto tomada por PHL.

Completar un Ironman representaba el mayor desafío deportivo de Julia Michelle Santiago, quien durante años dedicó su vida al triatlón de alto rendimiento. Sin embargo, mientras entrenaba para alcanzar esa meta, su cuerpo libraba una batalla que ella desconocía: un cáncer colorrectal avanzaba silenciosamente.

Hoy, 12 años después de haber entrado en remisión, Julia Michelle Santiago, sobreviviente de cáncer colorrectal, fundadora del movimiento Julia Strong y de Julia Strong: The Podcast, utiliza su experiencia para educar sobre la importancia de escuchar al cuerpo, promover la prevención y acompañar a otras personas que atraviesan un diagnóstico similar.

En entrevista con PHL, recordó que, en aquel momento, su vida giraba por completo alrededor del deporte. «Yo estaba totalmente inmersa en lo que es el deporte del triatlón. Era atleta de alto rendimiento y entrenaba seis veces a la semana. Me tomaba el deporte muy en serio».

Cuando el mayor logro deportivo coincidió con el cáncer

El diagnóstico llegó justo después de haber alcanzado uno de los objetivos que más había perseguido como atleta, completar un Ironman, una de las competencias de resistencia más exigentes del mundo.

Solo tiempo después comprendió que había recorrido toda esa preparación mientras el cáncer ya estaba presente. «Cuando me diagnosticaron el cáncer de colon, yo acababa de cumplir una de mis metas más grandes dentro del atletismo, que era realizar un Ironman. Durante todo ese entrenamiento, en realidad ya yo tenía cáncer». Mirando hacia atrás, reconoce que las señales estuvieron presentes durante meses, pero jamás imaginó que pudieran estar relacionadas con una enfermedad de esta magnitud.

El cansancio, la pérdida de peso, la presencia de sangre, la acidez y los cambios en la evacuación comenzaron a aparecer poco a poco. Sin embargo, cada síntoma encontraba una explicación lógica dentro de la intensa rutina deportiva que llevaba. «Yo reflejé todos los síntomas asociados a un cáncer de colon, pero no identifiqué ninguno como un potencial cáncer. Primero por mi edad y, segundo, porque todo se lo achacaba al entrenamiento».

A sus 45 años, nunca pensó que pudiera desarrollar un cáncer colorrectal. «Pensaba que estaba cansada porque me levantaba a las cuatro de la mañana o porque había entrenado muchísimo. No tenía ningún tipo de información sobre el cáncer de colon y nunca entendí que podía estar enferma».

La falta de información y la percepción de ser una persona sana hicieron que normalizara cada uno de esos cambios.

Cuando el cuerpo ya no pudo más

Seis meses después de completar el Ironman, la situación cambió radicalmente.

Su energía desapareció y cada día se sentía peor, hasta que su organismo ya no pudo sostener el ritmo. «Mi cuerpo empezó a apagarse. Cada día me sentía peor y peor. Un buen día llegué a sala de emergencia con la hemoglobina en 10. Mi cuerpo estaba fallando». Fue entonces cuando recibió el diagnóstico que transformaría por completo su vida.

Como ocurre con muchas personas que reciben un diagnóstico de cáncer, la primera reacción fue de incredulidad. «Lo primero que pensé fue: ¿por qué a mí? Soy joven, soy sumamente atlética y vivo una vida saludable».

Sin embargo, recuerda que esa sensación duró muy poco. Saber finalmente qué estaba ocurriendo con su cuerpo le permitió enfocar toda su energía en enfrentar la enfermedad. «Cuando me dijeron que tenía cáncer fue como si me hubieran quitado un peso de encima. Sentí que ahora sabía qué era lo que tenía que enfrentar. Yo tenía que afrontar esa enfermedad y vencerla».

Desde ese instante tomó una decisión que marcaría el resto de su proceso. «Para mí no hubo duda de que tenía que armarme de las herramientas necesarias para batallar el cáncer, porque yo no me iba a morir de cáncer de colon».

Con el paso de los años, Julia encontró un nuevo significado a todo el entrenamiento físico y mental que había realizado para convertirse en atleta de resistencia.

Hoy está convencida de que esa preparación fue la que le permitió afrontar uno de los momentos más difíciles de su vida. «Dios me puso a entrenar para un Ironman, pero no era para completar esa carrera. Era para desarrollar la resiliencia mental que necesitaba para enfrentar el cáncer». Esa fortaleza se convirtió en una de las herramientas más importantes durante el tratamiento y el proceso de recuperación.

Convertir la experiencia en una misión de vida

Tras completar la quimioterapia y superar el primer año de recuperación, Julia comenzó a involucrarse en iniciativas de educación sobre el cáncer colorrectal.

Una organización dedicada a promover la prevención conoció su historia y la invitó a participar como imagen de uno de sus eventos comunitarios. Lo que comenzó como una colaboración terminó convirtiéndose en un compromiso permanente con la educación y la concienciación.

«Ellos conocieron mi caso y me invitaron a participar. Yo pensaba: ‘¿Qué puedo aportar aquí?‘. Con el tiempo entendí que mi historia podía ayudar a otras personas y hoy presido esa entidad, cuya misión es educar al pueblo sobre la prevención del cáncer colorrectal».

Convencida de que sobrevivir al cáncer también implica aprender a vivir de una manera diferente, Julia creó Julia Strong, un movimiento desde el que promueve una vida activa, el bienestar emocional y el amor propio.

Además, lanzó Julia Strong: The Podcast, un espacio en el que comparte experiencias, herramientas y conversaciones dirigidas a pacientes, sobrevivientes y cualquier persona interesada en cuidar su salud. «Siempre promuevo practicar una vida activa, positiva y llena de amor propio. Esas son las herramientas que utilicé y que sigo utilizando para mantenerme saludable». Para ella, hablar sobre el cáncer no significa quedarse en la enfermedad, sino demostrar que también es posible construir una nueva etapa llena de propósito.

Una historia que busca cambiar otras vidas

Doce años después de escuchar la palabra cáncer, Julia Michelle Santiago continúa demostrando que la supervivencia va mucho más allá de terminar un tratamiento.

Su historia evidencia que incluso una persona joven, físicamente activa y aparentemente saludable puede desarrollar cáncer colorrectal, pero también confirma que la información, la resiliencia y la decisión de actuar pueden transformar una experiencia dolorosa en una oportunidad para salvar otras vidas.

Hoy, a través de su testimonio, su movimiento Julia Strong y su podcast, continúa llevando un mensaje claro: escuchar al cuerpo, buscar atención médica ante síntomas persistentes y apostar por la prevención puede marcar la diferencia.

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