La etapa final de la vida representa uno de los momentos más complejos para los pacientes con cáncer. El control de síntomas físicos, el sufrimiento emocional y la toma de decisiones clínicas suelen implicar hospitalizaciones frecuentes, visitas a salas de emergencia y, en muchos casos, ingresos a unidades de cuidados intensivos (UCI). Sin embargo, un nuevo estudio realizado en Puerto Rico demuestra que la inscripción en cuidados paliativos no solo mejora la calidad de vida, sino que también reduce significativamente los costos y la utilización de servicios de alta intensidad entre beneficiarios de Medicaid.
La investigación analizó datos del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico (PRCCR), vinculado a reclamaciones de seguros de salud y registros demográficos, para evaluar el impacto del uso de hospicio en los últimos meses de vida.
Un acceso históricamente limitado en Puerto Rico
En Estados Unidos continental, el beneficio de hospicio está incluido en Medicaid. No obstante, en Puerto Rico este servicio no fue incorporado formalmente hasta el 1 de julio de 2024. Antes de esa fecha, el acceso dependía de excepciones aprobadas por aseguradoras, lo que retrasaba o limitaba la atención paliativa.
Esta exclusión tuvo consecuencias importantes: subutilización de servicios, mayor atención agresiva al final de la vida y menor control del dolor en pacientes con cáncer avanzado. Ante este escenario, los investigadores buscaron generar evidencia sólida para informar a los responsables de política pública.
Diseño del estudio: más de 4,400 pacientes evaluados
Se trató de un estudio de cohorte retrospectivo que incluyó 4,481 adultos con cáncer invasivo diagnosticado entre 2011 y 2022, y fallecidos entre 2016 y 2022. Todos eran beneficiarios exclusivos de Medicaid (sin cobertura dual con Medicare) y mantuvieron afiliación continua durante su último año de vida.
Del total, 971 pacientes (21.7 %) se inscribieron en cuidados paliativos antes de fallecer. Para reducir sesgos y equilibrar características clínicas y sociodemográficas, los investigadores utilizaron un método estadístico robusto conocido como emparejamiento exacto aproximado (CEM), seguido de modelos de regresión ajustados.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la diferencia en el gasto sanitario.
Durante los 180 días previos al fallecimiento, los pacientes que no recibieron cuidados paliativos generaron un gasto promedio de $48,529, mientras que aquellos inscritos en hospicio registraron $29,238, lo que representa aproximadamente un 50 % más de costos en el grupo sin cuidados paliativos.
Incluso en períodos más cortos, las diferencias fueron significativas:
- En los últimos 7 días de vida, los pacientes sin hospicio generaron un 30% más de gastos.
- El ahorro incremental alcanzó más de $19,000 por paciente cuando la inscripción en hospicio se realizó con 180 días de anticipación.
Estos resultados demuestran que los beneficios económicos aumentan a medida que la inscripción en cuidados paliativos ocurre más temprano.
Menos visitas a emergencias y hospitalizaciones
El estudio también evaluó la utilización de servicios de salud.
Los pacientes que no utilizaron cuidados paliativos presentaron:
- Hasta 2.32 veces más visitas a salas de emergencia en los últimos 7 días de vida.
- Un riesgo significativamente mayor de hospitalización, especialmente durante los últimos 90 días.
En términos generales, la atención agresiva fue considerablemente más frecuente entre quienes no estaban inscritos en hospicio.
Menor probabilidad de morir en entornos de alta intensidad
Otro hallazgo clave fue el lugar de fallecimiento. Los pacientes sin cuidados paliativos tuvieron mayor probabilidad de morir en entornos de cuidados intensivos.
El riesgo fue particularmente alto en los últimos días de vida, lo que sugiere que la ausencia de planificación paliativa se asocia con intervenciones más agresivas y hospitalización en etapas finales.
Los hallazgos preliminares de este estudio contribuyeron a un cambio trascendental: desde julio de 2024, la Administración de Seguros de Salud de Puerto Rico incluyó los servicios de hospicio dentro de la cobertura básica de Medicaid, con aprobación hasta el año fiscal 2027.
No obstante, la cobertura es condicional y depende de asignaciones federales y aportaciones locales, lo que mantiene abierta la discusión sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Los autores subrayan que garantizar el acceso permanente a cuidados paliativos no solo es una decisión financieramente responsable, sino también una obligación ética para respetar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.
Más allá de los costos: calidad y dignidad
Aunque el estudio evaluó principalmente costos y utilización de servicios, los investigadores destacan que el impacto va más allá del sistema sanitario.
La reducción de hospitalizaciones frecuentes, traslados y procedimientos invasivos también disminuye la carga emocional y logística para las familias, un aspecto especialmente relevante en poblaciones de bajos ingresos afiliadas a Medicaid.
La atención oncológica no termina cuando cesan los tratamientos curativos. En muchos casos, el enfoque debe trasladarse hacia el manejo del dolor, el confort y el acompañamiento integral.
El uso de cuidados paliativos entre pacientes con cáncer afiliados a Medicaid en Puerto Rico se asocia con:
- Menores costos de atención médica.
- Menor utilización de servicios de emergencia y hospitalización.
- Reducción de muertes en entornos de alta intensidad.
La evidencia respalda firmemente la necesidad de mantener y fortalecer la cobertura de hospicio más allá de 2027, con el fin de garantizar acceso equitativo, mejorar la calidad de vida y optimizar el uso de recursos en el sistema de salud puertorriqueño.
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