Besar a un bebé suele interpretarse como un gesto natural de cariño y protección. Sin embargo, especialistas en salud advierten que este acto aparentemente inofensivo puede representar un riesgo significativo para los recién nacidos, cuyo sistema inmunitario aún es inmaduro y cuya protección por vacunación es limitada.
Una revisión reciente analiza cómo el contacto cercano, especialmente los besos, puede facilitar la transmisión de virus y bacterias potencialmente peligrosos.
Entre los patógenos más comunes se encuentran virus respiratorios como la influenza y el virus respiratorio sincitial (VRS), así como bacterias como el Streptococcus pneumoniae, el estreptococo del grupo A y el citomegalovirus (CMV). También se incluye el virus del herpes simple, conocido por causar infecciones graves en recién nacidos.
A pesar de estos riesgos, muchos padres y cuidadores desconocen el potencial de contagio y permiten el contacto íntimo con familiares y visitantes que pueden ser portadores asintomáticos de estos patógenos. En los primeros meses de vida, incluso infecciones comunes pueden evolucionar rápidamente y provocar complicaciones severas en los bebés.
Los expertos subrayan que la prevención comienza con la educación y con la adopción de medidas simples pero efectivas. Entre las recomendaciones clave se encuentran el lavado frecuente de manos, evitar el contacto cercano cuando se presentan síntomas de enfermedad y abstenerse de besar a los recién nacidos en la cara o los labios.
Los proveedores de salud cumplen un rol fundamental al orientar a las familias sobre estas precauciones y al promover prácticas seguras durante visitas y cuidados cotidianos. Asimismo, los autores de la revisión destacan la necesidad de seguir investigando estrategias de comunicación que ayuden a reducir infecciones prevenibles transmitidas por contacto cercano.
Como apoyo práctico, los especialistas proponen una regla mnemotécnica en inglés: THANKS (Think Hands And No Kisses), que recuerda la importancia de priorizar la higiene de manos y evitar los besos como una forma sencilla de proteger la salud de los bebés.









