“Nunca es normal tener dolor de pecho”, advierte la Dra. Cinthia Rodríguez, emergencióloga y directora de la sala de emergencias del Hospital Damas, al referirse a uno de los errores más comunes: ignorar señales que pueden ser críticas.
En la práctica clínica, muchas personas llegan a urgencias cuando los síntomas ya han avanzado, no porque no estuvieran presentes desde antes, sino porque fueron minimizados. Dolor, dificultad para respirar o cambios repentinos en el estado general suelen interpretarse como algo pasajero, cuando pueden ser el inicio de una condición grave.
El cuerpo avisa antes de una emergencia
El dolor torácico y la dificultad respiratoria son dos de los motivos de consulta más frecuentes en las salas de emergencia, y también de los más subestimados. Su presencia puede estar relacionada con eventos cardiovasculares o respiratorios que requieren atención inmediata.
“El dolor torácico y la dificultad respiratoria son señales de alerta que requieren evaluación médica inmediata”, enfatiza la Dra. Cinthia Rodríguez.
En el caso de los dolores de cabeza, el reto está en identificar cuándo dejan de ser habituales. No todos representan un riesgo, pero sí aquellos que cambian en su forma de presentación o intensidad. “Un dolor de cabeza que no es tu dolor de cabeza usual… debe sembrar alerta”, explica la Dra. Cinthia, al referirse a posibles causas neurológicas que no deben pasarse por alto.
Las manifestaciones neurológicas también requieren acción inmediata. Alteraciones en el habla, pérdida de fuerza o sensibilidad pueden ser indicios de eventos agudos.
“No puedo hablar… no siento una parte del cuerpo… no te acuestes a dormir, ve a la sala de emergencia”, advierte la Dra. Cinthia Rodríguez.
Más que accidentes el tiempo define el pronóstico
Las lesiones traumáticas, desde caídas hasta accidentes, son otra causa frecuente de consulta. Sin embargo, su gravedad no siempre es evidente en un primer momento, por lo que la evaluación oportuna es fundamental.
El manejo en estos casos implica no solo la atención inicial, sino la articulación con otros especialistas para definir el tratamiento adecuado. “Tengo la habilidad de llamar a un ortopeda 24/7 y consultar el caso”, señala la Dra. Cinthia Rodríguez, destacando la importancia del trabajo en equipo dentro de la sala de emergencias.
Este enfoque permite tomar decisiones rápidas, reducir complicaciones y garantizar un seguimiento más oportuno del paciente.
En niños las señales no siempre son evidentes
“El niño que te dice ‘no me siento bien’ o se queja de dolor… hay algo ahí”, indica la Dra. Cinthia Rodríguez. Además de las quejas directas, es importante observar si el niño deja de jugar, se muestra irritable o cambia su conducta habitual, ya que estos pueden ser signos tempranos de enfermedad.
En pacientes pediátricos, las señales pueden ser más sutiles y expresarse a través de cambios en el comportamiento más que por síntomas claros.
La fiebre persistente también es un motivo de alerta, especialmente cuando no responde a medidas básicas o se prolonga más de lo esperado para un cuadro común. “Si la fiebre no cede… debes acudir a una sala de emergencias”, advierte la Dra. Cinthia Rodríguez.
En el caso de los traumatismos, particularmente en la cabeza, la recomendación es clara y debe tomarse sin excepciones, incluso cuando el niño parece estar bien tras el golpe. “El paciente que se cae y se da en la cabeza… siempre debe ser evaluado”, concluye la Dra. Cinthia Rodríguez.
En pediatría, como en adultos, la clave está en no subestimar las señales y entender que una intervención temprana puede cambiar completamente la evolución del paciente. Esto se debe a que algunas complicaciones pueden no manifestarse de inmediato, por lo que una valoración médica oportuna permite descartar lesiones internas y actuar a tiempo si es necesario.









