El precio de los medicamentos se ha convertido en una barrera para la continuidad de tratamientos médicos. Un nuevo informe reveló que casi cuatro de cada diez adultos en Estados Unidos han omitido o retrasado el consumo de sus medicamentos debido a su costo.
La situación afecta de manera desproporcionada a la población latina, que enfrenta mayores dificultades para acceder a seguros médicos asequibles y, al mismo tiempo, presenta una mayor necesidad de tratamientos continuos para enfermedades crónicas. El reporte, titulado El precio que pagan los pacientes, fue elaborado con la participación de organizaciones como We Are Más, el Information Futures Lab de la Universidad de Brown y Patients For Affordable Drugs.
Uno de los factores que explican esta situación es la diferencia en los precios de los medicamentos en Estados Unidos frente a otros países de altos ingresos. De acuerdo con el informe, los medicamentos tienen un precio promedio 2,8 veces mayor en Estados Unidos que en otras naciones de ingresos altos. En el caso de los medicamentos de marca, la diferencia supera las cuatro veces.
Para algunos pacientes, estos costos terminan convirtiéndose en una decisión entre mantener su tratamiento o cubrir otras necesidades básicas. El estudio encontró que, entre los hispanos entrevistados en el sur de Florida, 62 % utilizó tarjetas de crédito para poder pagar sus medicamentos. Además, 48 % reconoció haber tomado menos medicamentos de los indicados para intentar prolongar su suministro.
Otra proporción equivalente afirmó haber dejado de tomar completamente algún medicamento sin informar a su médico. “Me sale más barato comprar un boleto de avión a México, ir a una farmacia, adquirir los medicamentos y regresar. Es una locura”, expresó Guillermo, uno de los participantes del estudio.
La población latina enfrenta mayores obstáculos
El informe señala que los latinos tienen una mayor probabilidad de vivir con enfermedades crónicas que requieren medicamentos de manera constante, pero también presentan mayores dificultades para acceder a una cobertura médica asequible.
Esta combinación puede aumentar el riesgo de que los pacientes retrasen sus tratamientos o modifiquen por cuenta propia las indicaciones médicas. El reporte también cita como ejemplo la diabetes. Según los datos incluidos en la investigación, 37 % de los adultos latinos con diabetes presentan niveles elevados de glucosa, frente al 24 % de la población blanca con esta condición.
El impacto económico no se limita al tratamiento médico. Algunos pacientes terminan sacrificando otros aspectos de su presupuesto familiar para poder adquirir sus medicinas.
Entre los hispanos entrevistados, 43 % compartió medicamentos con familiares o amigos, mientras que 38 % redujo gastos destinados a alimentos, servicios básicos u otras necesidades para poder costear sus tratamientos. Estas estrategias reflejan hasta qué punto el precio de los medicamentos puede convertirse en un factor determinante para la adherencia al tratamiento.
Partir las pastillas o saltarse dosis para ahorrar
El problema tampoco se limita a la población latina. Una encuesta de la fundación KFF citada por el informe encontró que cerca de uno de cada cinco adultos en Estados Unidos asegura haber partido sus pastillas o saltado dosis para ahorrar dinero.
Aunque estas prácticas pueden parecer una solución inmediata ante los altos costos, modificar la dosis o suspender un medicamento sin orientación profesional puede afectar el control de una enfermedad y comprometer la efectividad del tratamiento. El informe plantea que el costo de los medicamentos no representa únicamente un problema económico, sino también un desafío para el acceso a la salud.
Ante los precios elevados, algunos pacientes han desarrollado estrategias como recurrir al crédito, reducir las dosis, compartir medicamentos o incluso adquirirlos fuera de Estados Unidos. El fenómeno evidencia cómo las dificultades económicas pueden terminar influyendo directamente en las decisiones relacionadas con la salud y en la capacidad de los pacientes para mantener tratamientos que requieren continuidad.









