La evolución en el tratamiento del cáncer ha dado un paso decisivo con la llegada de la terapia celular CAR-T, una estrategia que busca enseñar al sistema inmunológico a reconocer y destruir células malignas. Este enfoque ha demostrado resultados prometedores, especialmente en pacientes con mieloma múltiple que han agotado otras opciones terapéuticas.
El Dr. Cristian Rodríguez, hematólogo oncólogo y especialista en trasplante de médula ósea y terapia celular, explica que esta terapia representa un cambio de paradigma en la lucha contra enfermedades hematológicas complejas. “Es una terapia que busca enseñarle al sistema inmune cómo atacar el cáncer. El cáncer es traicionero y tiene mecanismos para escaparse a nuestras defensas”.
¿Cómo funciona la terapia CAR-T?
La terapia CAR-T (receptor de antígeno quimérico, por sus siglas en inglés) utiliza las propias células T del paciente, un tipo de glóbulo blanco clave en la respuesta inmunitaria. A través de un proceso de manipulación genética, estas células son modificadas para que puedan identificar proteínas específicas presentes en las células cancerígenas. “Prácticamente le estamos enseñando a esta célula T, que es un soldado, a reconocer el mieloma múltiple y destruirlo”, explica el Dr. Rodríguez.
El procedimiento implica extraer las células T del paciente, modificarlas en laboratorio y reintroducirlas en el organismo, donde circulan por el torrente sanguíneo en busca de las células tumorales.
Inicialmente aprobada en 2021 para pacientes con múltiples líneas de tratamiento fallidas, la terapia CAR-T ha mostrado tasas de respuesta superiores al 80 %. “De cada 10 pacientes, ocho estaban respondiendo. Incluso hemos visto respuestas que superan el 96 %”, destaca el especialista. Este nivel de eficacia ha llevado a que actualmente se considere su uso en etapas más tempranas del tratamiento, incluso desde la segunda línea en pacientes que no responden a otros medicamentos.
¿Quiénes pueden beneficiarse de esta terapia?
La indicación de la terapia CAR-T depende de criterios clínicos definidos por entidades regulatorias y del historial del paciente.
En general, está dirigida a:
- Pacientes con mieloma múltiple que no responden a tratamientos previos.
- Personas cuya enfermedad progresa tras una o más líneas de terapia.
- Casos en los que el cáncer reaparece a pesar del tratamiento.
El proceso: de la extracción celular a la infusión terapéutica
El tratamiento se desarrolla en varias etapas:
- Selección del paciente candidato
- Extracción de células T mediante un procedimiento similar a la recolección de células madre.
- Modificación genética en laboratorio, que puede tardar entre tres y cuatro semanas.
- Quimioterapia de preparación
- Infusión de las células CAR-T
“Estas células van por el torrente sanguíneo buscando donde haya mieloma múltiple. Cuando lo encuentran, se adhieren y lo destruyen”, explica. Durante el tiempo de fabricación, algunos pacientes requieren terapias puente para mantener la enfermedad controlada.
Uno de los principales objetivos de la terapia CAR-T es lograr una respuesta profunda, incluso hasta niveles en los que no se detecta una célula cancerígena entre un millón. “Buscamos controlar la enfermedad al máximo nivel y devolver al paciente a la comunidad con calidad de vida”, afirma el especialista. Además, en muchos casos, las respuestas pueden durar más de un año, dependiendo del estado de la enfermedad.
A pesar de sus beneficios, la terapia CAR-T no está exenta de riesgos. La activación del sistema inmune puede generar efectos secundarios importantes, como:
- Inflamación sistémica
- Cambios en la presión arterial
- Dificultad respiratoria
- Alteraciones neurológicas
Por ello, su administración debe realizarse exclusivamente en centros altamente especializados, con equipos multidisciplinarios entrenados. “Tenemos medicinas para revertir estos efectos y evitar complicaciones, pero requiere un equipo altamente capacitado”, enfatiza el Dr. Rodríguez.
El riesgo de mortalidad asociado al tratamiento es inferior al 4 % cuando se administra en condiciones adecuadas. La terapia CAR-T representa una de las innovaciones más prometedoras en este campo, con el potencial de transformar el abordaje clínico y acercarse cada vez más a la posibilidad de control prolongado e incluso curación en algunos pacientes.
“Cada vez estamos más cerca de potencialmente curar esta enfermedad”, concluye el especialista.









