El diagnóstico oportuno y el manejo adecuado del Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (ARDS) son determinantes para la supervivencia de los pacientes en estado crítico. Así lo explicó el Dr. Ricardo Fernández, especialista en medicina pulmonar y de cuidados críticos, quien detalló que esta condición se manifiesta con una falla severa en la oxigenación y requiere intervenciones altamente especializadas dentro de las unidades de cuidados intensivos.
Gracias a estrategias como la ventilación mecánica protectora, el uso de la posición prona y un enfoque integral del paciente, la mortalidad asociada al ARDS ha disminuido de forma significativa en las últimas décadas, especialmente tras la experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19.
Los síntomas de alarma incluyen un aumento en la necesidad de oxígeno, respiración acelerada, cambios en el estado mental y ruidos anormales al auscultar el pecho, como los llamados estertores. En cuanto al tratamiento, la ventilación mecánica es fundamental, pero debe aplicarse con precisión para evitar dañar aún más el pulmón.
“Todos los pacientes que entran en ventilador deben recibir volúmenes de 6 mililitros por kilo de peso. Si las presiones suben demasiado, se corre el riesgo de sobredistender los pulmones”, explicó el Dr. Fernández.
En casos severos, los médicos recurren a la ventilación en posición prona (boca abajo), una técnica que mejora la oxigenación y reduce el riesgo de barotrauma. Este método se utilizó ampliamente durante la pandemia de COVID-19, cuando los casos de ARDS se multiplicaron por nueve.
Cuidados integrales: nutrición, corticoides y trabajo en equipo
El tratamiento no solo se enfoca en la ventilación. “Estos pacientes están quemando mucha proteína, así que la nutrición temprana es clave para su recuperación”, subrayó el doctor. Además, durante los primeros 14 días se recomienda el uso de cortisona para disminuir la inflamación pulmonar.
El manejo en las unidades de cuidados intensivos requiere un equipo multidisciplinario: terapistas respiratorios, enfermería, nutricionistas y especialistas de distintas áreas. “Cada paciente en intensivo necesita el apoyo de múltiples profesionales para tener la mejor oportunidad de salir adelante”, indicó Fernández.
Para el especialista, la prevención es el mejor tratamiento. Mantener un adecuado control de líquidos, asegurando que el paciente elimine más de lo que recibe, ayuda a evitar la sobrecarga pulmonar. También es esencial monitorear la ventilación, la nutrición y la sincronía del paciente con el respirador para reducir riesgos.
Aunque la mortalidad por ARDS solía alcanzar entre el 63 % y el 70 %, las nuevas estrategias de ventilación y cuidado han logrado reducirla a alrededor del 30-35 %.
Finalmente, el Dr. Ricardo Fernández destacó que la investigación continúa. “Se están estudiando terapias con células madre y medicamentos que buscan bloquear las cascadas inflamatorias que destruyen el pulmón. Hay esperanza en el futuro”, concluyó.









