Autora: Dra. Maricelly Santiago Ortiz, embajadora, doctora y científica en ciencias biomédicas y oncología
La salud es ausencia de enfermedad, así lo dicta la Organización Mundial de la Salud (OMS). Debemos enriquecer nuestra salud desde todos sus ángulos para así poder ser mucho más efectivos en fomentar la calidad de vida, de día a día. Cuando prevenimos, ganamos. En este mes de febrero celebramos la concienciación de la prevención de cáncer a nivel mundial.
Febrero es un mes de mucha fuerza y solidaridad hacia nuestros pacientes de cáncer y a todo el público general que desee aprender de dicha enfermedad. Su objetivo es claro y definido: concientizar a todas las poblaciones sobre este padecimiento y servir de ente movilizador en la sociedad para avanzar a implementar todas las fases de la prevención y por consiguiente mantener un control estricto de cualquier enfermedad. El cáncer no es la excepción ya que más de la mitad de los tipos de cáncer existentes son prevenibles.
Reconociendo que el cáncer es una enfermedad que si se puede prevenir en algunos casos, debemos tener en cuenta que sigue siendo una enfermedad de cuidado para el paciente y para su su familia. Es por eso que cabe destacar, que la prevención debe tomarse en serio y ser parte de nuestra rutina diaria. Cuando evaluamos los beneficios que nos brinda la prevención sobrepasa los beneficios que tal vez no sean tan marcados en la vida de un individuo.
La prevención es cualquier medida que permita reducir la probabilidad de una afección y/o enfermedad crónica o aguda. Al final del día todos deseamos tener salud, por eso debemos de adherirnos a las prácticas de prevención.
No es difícil prevenir, es complicado no prevenir. Cuando no prevenimos le damos la oportunidad a cualquier enfermedad que se desarrolle en nuestro cuerpo. Es más preocupante aún cuando un individuo no logra abrazar las prácticas de prevención que a su vez mejora su calidad de vida y su bienestar.
Un ejemplo muy básico y cotidiano de los efectos de no cuidarnos y no seguir las buenas prácticas de prevención es el desarrollo del cáncer. El cáncer sigue tocando sin avisar la puerta de muchos puertorriqueños. Es lamentable ya que es una enfermedad dolorosa y complicada.Teniendo en cuenta que más de la mitad de los cánceres son prevenibles, con más razón nos da la oportunidad de ser proactivos y educarnos en los cánceres que usted cree que está en riesgo.
Algunos consejos de las buenas prácticas de prevención son las siguientes:
- Pruebas de detección temprana para reducir el riesgo de cáncer (mamografías, Papanicolaou, colonoscopias).
- Evitar el tabaco.
- Limita las carnes procesadas.
- Cuídate de la exposición del sol.
- Limita el consumo de bebidas azucaradas.
- En el trabajo, protégete de la exposición de las sustancias carcinógenas.
- Moderar la ingesta de alcohol.
- Mantener un peso saludable.
- Llevar una dieta balanceada.
- Hacer ejercicio de acuerdo a su edad y composición física.
- Buena higiene.
- Inmunización.
- Cuidar tu salud mental y manejo de emociones.
La cadena de prevención en la vida de los ciudadanos es importante. Ya que si podemos lograr prevenir, nos habituamos a la detección temprana. La detección temprana es la verificación de la presencia de una enfermedad cuando no hay síntomas. De igual forma nos permite encontrar enfermedades en estado temprano para que haya una probabilidad de curación. La meta es prevenir y detectar temprano todo lo que puede afectar nuestro cuerpo.
Cuando insertamos la prevención en nuestra vida, se puede detectar más temprano la mayoría de los cánceres, incluso antes de que presente síntomas ayudando así a tratarlos con éxito. Tenga una buena relación con su médico y discuta acerca de las pruebas de cernimiento para el cáncer y cuál es la adecuada para usted.
La prevención en nuestras vidas debe ser enérgica y continua. La misma se basa en nuestras vidas, edad, salud, género, exposición de factores de riesgo ó historial familiar de enfermedades (tanto maternos como paternos). Estos datos pueden ser manejables y usados a favor del paciente para reducir el riesgo de una enfermedad.
No subestimen el poder de la prevención que puede ser transformada en una nueva oportunidad para vivir con calidad de vida. ¡La prevención es gratis, úsala! La misma es y debe ser la base de un paciente educado para vivir en bienestar creando una rutina saludable con buenas prácticas. ¡Edúcate y vive en bienestar!









