Enfermedad coronaria bajo control médico o con stent, ¿cuándo es necesaria una intervención?

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El Dr. Jaime Rivera Babilonia, cardiólogo intervencional. Foto original PHL.

La enfermedad arterial coronaria representa uno de los principales desafíos en cardiología debido al estrechamiento u obstrucción de las arterias encargadas de suministrar sangre al músculo cardíaco. Su tratamiento depende de múltiples factores, incluyendo la gravedad de las lesiones, la presentación clínica y la respuesta al manejo farmacológico.

El Dr. Jaime Rivera Babilonia, cardiólogo intervencional, explicó en entrevista con Public Health PR, que los avances tecnológicos y terapéuticos han ampliado las posibilidades de tratamiento, permitiendo intervenir las arterias coronarias cuando existe una indicación clínica y reforzar el manejo médico para reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares. La cardiología intervencional ha experimentado importantes avances en los procedimientos de revascularización coronaria, cuyo objetivo es restablecer el flujo sanguíneo hacia el corazón cuando existe una obstrucción significativa.

Actualmente, las intervenciones coronarias percutáneas pueden apoyarse en dispositivos especializados, herramientas de navegación vascular y evaluaciones fisiológicas invasivas que contribuyen a determinar la necesidad y las características del tratamiento. «Cada día estamos desarrollando nuevas destrezas de revascularización, ¿verdad? O si hay enfermedad poder arreglarla», señaló el Dr. Rivera Babilonia.

El especialista también destacó que la evolución del tratamiento no se limita a los procedimientos invasivos, sino que incluye estrategias farmacológicas dirigidas a controlar la enfermedad y disminuir su progresión. «Así que cada vez hay más tecnología, más herramientas, tanto cables avanzados, estudios invasivos y fisiológicos y cada vez somos más agresivos en el manejo médico para disminuir los riesgos de que la enfermedad se presente o empeore, que es la meta de estos pacientes».

¿Cuándo es suficiente el tratamiento farmacológico?

Una de las principales decisiones clínicas consiste en determinar cuándo un paciente puede mantenerse bajo tratamiento médico y cuándo debe considerarse una intervención coronaria percutánea, procedimiento que puede incluir la implantación de un stent para mantener abierta una arteria. De acuerdo con el cardiólogo intervencional, esta decisión requiere evaluar la presentación de la enfermedad, su gravedad y la persistencia de los síntomas. «Eso va a depender de cómo se presenta la enfermedad, cuán severa es la enfermedad y qué síntomas tiene el paciente».

En pacientes con enfermedad coronaria crónica estable, el manejo farmacológico y el control de los factores de riesgo constituyen componentes fundamentales del tratamiento. Estas estrategias buscan disminuir la probabilidad de infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones cardiovasculares.

No obstante, la presencia de síntomas persistentes a pesar del tratamiento puede justificar una evaluación para revascularización en pacientes seleccionados. «Si los síntomas presentan y progresan aunque tengamos tratamiento médico, pues muchas veces sí es necesario la revascularización o arreglar la arteria con mallita en ciertos pacientes», puntualizó el especialista.

Infarto y enfermedad estable requieren decisiones diferentes

El Dr. Rivera Babilonia destacó que “existen diferencias importantes entre los pacientes que desarrollan una enfermedad coronaria progresiva y aquellos que presentan un evento cardiovascular agudo, como un infarto”.

En los síndromes coronarios agudos, la evaluación inmediata permite identificar a los pacientes que requieren una estrategia invasiva urgente. En cambio, en la enfermedad coronaria estable, la necesidad de una intervención se determina de acuerdo con los síntomas, el riesgo clínico y los hallazgos de los estudios cardiovasculares.

Esta distinción es fundamental para evitar considerar la implantación de un stent como una solución universal para todos los pacientes con enfermedad coronaria. El especialista enfatizó que “el propósito del tratamiento es tanto intervenir cuando resulta necesario como prevenir la progresión de las obstrucciones coronarias y reducir el riesgo de futuros eventos cardiovasculares”.

De esta manera, la combinación del tratamiento farmacológico, la evaluación cardiovascular especializada y las tecnologías de revascularización permite establecer estrategias individualizadas según las necesidades clínicas de cada paciente.

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