Los pacientes con esclerosis sistémica (SSc) podrían obtener una respuesta inmunitaria menos robusta tras la vacunación contra el herpes zóster, según un análisis realizado en Brasil. No obstante, los investigadores destacan que la vacuna no se asoció con un empeoramiento de la enfermedad ni con un aumento de brotes, lo que respalda su uso como parte de las estrategias preventivas en esta población.
Los hallazgos fueron publicados en la revista Rheumatology y surgen de un análisis secundario de un ensayo clínico prospectivo que evaluó la vacuna recombinante contra el herpes zóster (Shingrix) en pacientes con enfermedades autoinmunes.
Menor producción de anticuerpos frente al virus
El estudio incluyó a 68 pacientes con esclerosis sistémica y 299 controles sanos, quienes recibieron las dos dosis recomendadas de la vacuna.
Los investigadores observaron que la seroconversión, definida como un aumento de al menos cuatro veces en los niveles de anticuerpos contra la glicoproteína E del virus, se alcanzó en el 92,6 % de los pacientes con esclerosis sistémica, frente al 99,7 % de los controles sanos.
Además, la intensidad de la respuesta inmunológica fue considerablemente menor en los pacientes con la enfermedad:
- La concentración media geométrica de anticuerpos fue de 5,81 en pacientes frente a 12,6 en controles.
- El incremento promedio de anticuerpos fue de 31 veces en pacientes y de 59,4 veces en los controles.
Según los autores, estos resultados sugieren que la protección a largo plazo podría ser menor en personas con esclerosis sistémica.
A pesar de la menor respuesta de anticuerpos, el estudio encontró que la vacuna presentó un perfil de seguridad favorable. Los investigadores no identificaron un aumento en los brotes de esclerosis sistémica, ni cambios significativos en los síntomas reportados por los pacientes tras la vacunación.
Asimismo, la llamada inmunidad celular, considerada un componente clave de la protección inmunológica, no mostró diferencias relevantes entre los pacientes y los controles sanos. Durante la fase inicial del ensayo, en la que una parte de los pacientes recibió placebo y otra la vacuna, tampoco se observaron diferencias en la actividad de la enfermedad ni en los desenlaces clínicos relacionados con la esclerosis sistémica.
Medicamentos inmunosupresores no parecieron influir en la respuesta
La mayoría de los participantes con esclerosis sistémica recibía tratamientos inmunosupresores habituales, incluyendo micofenolato mofetilo, metotrexato, prednisona, leflunomida, azatioprina y tocilizumab.
De manera llamativa, los investigadores no encontraron diferencias significativas en las tasas de seroconversión según el tipo de tratamiento utilizado, ni según factores demográficos o características clínicas de los pacientes.
Las enfermedades reumatológicas suelen estar asociadas a alteraciones del sistema inmunitario, tanto por la propia enfermedad como por los medicamentos utilizados para su tratamiento. Esto ha generado preocupación sobre la eficacia de distintas vacunas en estos pacientes.
Aunque los resultados muestran una respuesta inmunológica reducida, los autores concluyen que la vacuna recombinante contra el herpes zóster continúa siendo una herramienta valiosa para la prevención de esta infección en personas con esclerosis sistémica.
“La magnitud de la respuesta de anticuerpos fue significativamente menor en comparación con los controles sanos, lo que genera preocupación sobre la duración de la protección”, señalaron los investigadores. Sin embargo, agregaron que la ausencia de problemas de seguridad respalda la incorporación de esta vacuna en las estrategias preventivas para estos pacientes, mientras se desarrollan estudios que evalúen la durabilidad de la protección a largo plazo.









