Imágenes mamarias mejoran la precisión diagnóstica en cáncer de seno

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Dra. Eva Cruz, radióloga especialista en cáncer de mama. Foto tomada por PHL.

La radiología mamaria está redefiniendo el diagnóstico del cáncer de seno, con herramientas que permiten no solo detectar lesiones en etapas más tempranas, sino también caracterizarlas con un nivel de precisión que impacta directamente la toma de decisiones clínicas. Hoy, las imágenes funcionan como un componente clave para entender la biología y extensión de la enfermedad desde el inicio.

El radiólogo como eje en la detección y caracterización

Dentro del abordaje multidisciplinario, el radiólogo actúa como el primer filtro clínico en la identificación de lesiones sospechosas. Su interpretación no solo confirma la presencia de hallazgos, sino que define su relevancia clínica.

“El radiólogo es el primero que ve la lesión y el que habla sobre cuán sospechosa es esa lesión”, explica la Dra. Eva Cruz, radióloga especialista en cáncer de mama. A través de estudios como la mamografía, la sonografía y la resonancia magnética, se obtiene información detallada sobre tamaño, número de lesiones, localización y su relación con estructuras anatómicas clave.

Este análisis permite ir más allá del diagnóstico inicial. “No solamente ayudamos al diagnóstico, sino también al estadiaje del cáncer de seno en términos de imágenes”, añade la especialista, destacando el rol de la radiología en la definición de la extensión de la enfermedad.

Imágenes que definen el estadiaje

La capacidad de las imágenes para determinar la extensión tumoral es hoy un elemento crítico. Factores como la presencia de enfermedad multifocal o multicéntrica, el compromiso de la axila o la cercanía a estructuras como el pezón pueden modificar de forma directa la estrategia terapéutica.

“Podemos decir cuán extensa es la condición, si hay múltiples áreas o si hay compromiso fuera del seno”, señala la radióloga. Esta información permite orientar decisiones quirúrgicas y oncológicas desde etapas tempranas del proceso.

Evolución tecnológica y mayor resolución diagnóstica

El avance tecnológico ha sido determinante en este cambio. La transición de mamografía convencional a tomosíntesis (3D) ha mejorado la visualización del tejido mamario, especialmente en pacientes con mamas densas.

“La mamografía sigue siendo el estudio de cernimiento por excelencia, pero la tomosíntesis nos permite ver a través del tejido”, explica la Dra. Cruz. Esta tecnología ha reducido la necesidad de estudios adicionales y ha mejorado la detección de lesiones ocultas.

A esto se suman herramientas como la mamografía con contraste y la resonancia magnética de alta resolución, que amplían la capacidad diagnóstica en casos complejos. Estas técnicas permiten identificar enfermedad no visible en estudios convencionales y evaluar con mayor precisión la extensión tumoral.

El impacto es claro: hoy es posible detectar lesiones de hasta 5 mm o menos, un avance significativo frente a las limitaciones de hace una década. “Ahora podemos ver detalles como márgenes y vascularidad que antes no eran visibles”, destaca la especialista. En este escenario, la innovación tecnológica y la precisión diagnóstica no solo optimizan el proceso clínico, sino que abren la puerta a intervenciones más oportunas, dirigidas y efectivas.

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