Los programas de rehabilitación pulmonar basados en ejercicios específicos pueden mejorar de forma significativa la salud pulmonar, la capacidad física y la calidad de vida de las personas con COVID-19 prolongada, según un estudio reciente publicado en la revista Therapeutic Advances in Respiratory Disease.
La COVID prolongada, también conocida como COVID persistente, se define como la presencia o empeoramiento de síntomas durante más de tres meses después de la infección aguda, sin una causa alternativa que los explique. Se han descrito más de 200 manifestaciones clínicas asociadas, siendo la fatiga, la disnea y la disfunción cognitiva las más frecuentes y debilitantes.
La rehabilitación pulmonar (RP) es una intervención ampliamente utilizada en enfermedades respiratorias crónicas y ha sido recomendada para pacientes con COVID prolongada. Incluye ejercicios respiratorios, entrenamiento físico multicomponente y apoyo educativo, con el objetivo de mejorar la función pulmonar, la tolerancia al esfuerzo y el bienestar general.
No obstante, hasta ahora, la evidencia sobre su impacto en variables como la calidad de vida, la fatiga y la función pulmonar había mostrado resultados inconsistentes.
Para aclarar estos efectos, los investigadores realizaron una revisión sistemática y un metanálisis de ensayos clínicos aleatorizados en bases de datos internacionales como PubMed, Cochrane Central, Embase, Scopus y Web of Science.
En total, se analizaron 37 ensayos clínicos aleatorizados que incluyeron pacientes adultos con COVID prolongada sometidos a programas de rehabilitación pulmonar, en comparación con grupos de control que recibieron atención habitual, ningún tratamiento o material educativo.
Los estudios evaluaron resultados primarios como la capacidad física, medida mediante la prueba de marcha de seis minutos, la función pulmonar (capacidad vital forzada y volumen espiratorio forzado en el primer segundo), la fatiga y la calidad de vida relacionada con la salud. También se analizaron resultados secundarios como disnea, ansiedad, depresión, fuerza muscular y eventos adversos.
Mejores resultados en capacidad física y función pulmonar
Catorce de los ensayos incluidos reportaron mejoras significativas en la capacidad física tras la rehabilitación pulmonar. En promedio, los pacientes aumentaron su distancia recorrida en la prueba de marcha de seis minutos en casi 78 metros, una ganancia superior a la observada en otras enfermedades respiratorias crónicas como la EPOC o la enfermedad pulmonar intersticial.
La función pulmonar también mostró mejoras cuando los programas incluyeron ejercicios respiratorios, reflejadas en incrementos del volumen espiratorio forzado y la capacidad vital forzada.
En contraste, los programas centrados únicamente en ejercicios multicomponentes mejoraron sobre todo la capacidad física y la fatiga, sin un impacto relevante en los parámetros respiratorios. La combinación de ambos enfoques resultó ser la intervención más eficaz.
Impacto en la calidad de vida y la salud mental
Diecinueve ensayos evaluaron la calidad de vida relacionada con la salud y encontraron mejoras significativas tras la rehabilitación pulmonar. Sin embargo, la duración del programa fue un factor determinante.
Las intervenciones de hasta cuatro semanas solo mejoraron la capacidad física, mientras que los programas de entre cuatro y ocho semanas lograron beneficios más amplios, incluyendo reducción de la fatiga, mejor función pulmonar y mejor calidad de vida. En programas de ocho semanas o más, las mejoras en calidad de vida y fatiga continuaron, aunque la capacidad física tendió a estabilizarse.
Además, la rehabilitación pulmonar redujo los niveles de ansiedad, pero no mostró un efecto significativo sobre la depresión, lo que sugiere que estos pacientes podrían requerir intervenciones psicológicas o farmacológicas complementarias.
La mayoría de los ensayos reportaron pocos o ningún evento adverso, lo que respalda la seguridad de la rehabilitación pulmonar. Algunos estudios documentaron efectos secundarios leves, como desaturación de oxígeno o persistencia de síntomas, mientras que los eventos más graves, incluida la hospitalización, fueron más frecuentes en los grupos control.
De esta forma, los autores concluyen que la rehabilitación pulmonar produce mejoras clínica y estadísticamente significativas en la capacidad física, la función pulmonar, cuando se incluyen ejercicios respiratorios, la fatiga, la ansiedad y la calidad de vida en pacientes con COVID prolongada.









