El síndrome cardiovascular-kidney-metabólico (CKM) podría estar tomando forma desde edades mucho más tempranas de lo esperado. Un estudio publicado en Circulation Cardiovascular Quality and Outcomes encontró que la mayoría de los adultos jóvenes evaluados alrededor de los 22 años ya presentaban algún nivel de riesgo relacionado con la salud cardiovascular, renal y metabólica.
La investigación analizó datos de 1,283 participantes del estudio FF-CHAYA, una cohorte que siguió desde el nacimiento a personas provenientes de 20 grandes ciudades de Estados Unidos. La edad promedio de los participantes era de 22.9 años, el 54.4 % eran mujeres, el 51.6 % se identificó como población negra y el 27.1 % como hispana.
Los investigadores clasificaron a los participantes según las etapas del marco CKM. Solo el 20.7 % se encontraba en la etapa 0, es decir, sin factores de riesgo identificados.
En contraste, el 40.2 % estaba en la etapa 1, caracterizada principalmente por exceso de adiposidad; el 36.2 % en la etapa 2, asociada con factores de riesgo metabólicos; y un 2.8 % había alcanzado la etapa 3, relacionada con enfermedad cardiovascular subclínica o enfermedad renal avanzada.
La progresión de las etapas también se relacionó con una disminución en las puntuaciones de Life’s Essential 8, una herramienta de la American Heart Association que evalúa ocho componentes de la salud cardiovascular: alimentación, actividad física, sueño, exposición a nicotina, índice de masa corporal, glucosa, lípidos y presión arterial. Los puntajes promedio fueron de 77.6 en la etapa 0, 70.0 en la etapa 1, 63.8 en la etapa 2 y 64.4 en la etapa 3.
Más riesgo, mayor evidencia de lesión arterial
Uno de los hallazgos más relevantes fue la relación entre las etapas más avanzadas del CKM y signos tempranos de daño arterial.
Los participantes en las etapas 1, 2 y 3 presentaron un mayor grosor de la íntima-media carotídea en comparación con quienes estaban en la etapa 0. Esta medida puede utilizarse como indicador de cambios tempranos en las arterias relacionados con el riesgo cardiovascular.
El aumento fue de 0.014 mm en la etapa 1, 0.020 mm en la etapa 2 y 0.100 mm en la etapa 3. “Estos hallazgos proporcionan una validación del nuevo concepto de síndrome CKM en una muestra demográficamente diversa de adultos jóvenes y tienen importantes implicaciones para la prevención de las enfermedades cardiovasculares.” Donald Lloyd-Jones, MD, ScM, Boston University Chobanian & Avedisian School of Medicine, y colaboradores.
Para los investigadores, los resultados refuerzan la necesidad de intervenir sobre los factores de riesgo desde edades tempranas, antes de que aparezcan enfermedades cardiovasculares manifiestas.
El equipo señaló que las estrategias de prevención deben abordar los factores que se encuentran “aguas arriba” del riesgo cardiometabólico, como la alimentación, la actividad física, el sueño y el consumo de nicotina.“El estudio muestra que la estadificación del síndrome CKM y Life’s Essential 8 son complementarios para identificar a adultos menores de 30 años que pueden estar en una vía rápida hacia la lesión arterial, la acumulación de placa y, en última instancia, un mayor riesgo de futuros eventos cardiovasculares”.
Lloyd-Jones también destacó la importancia de utilizar estas herramientas para orientar conversaciones preventivas con los pacientes y trabajar en la optimización de los ocho indicadores de salud cardiovascular. Los autores reconocieron que el estudio tiene limitaciones, entre ellas la posibilidad de que los resultados no sean generalizables a todas las poblaciones jóvenes y la necesidad de contar con más investigaciones longitudinales.
Aun así, los hallazgos plantean una señal importante: el riesgo cardiovascular no necesariamente comienza en la adultez media. Algunos de los procesos que pueden conducir a enfermedad arterial podrían estar presentes desde los primeros años de la adultez, lo que abre una oportunidad para fortalecer la prevención mucho antes de que aparezcan las complicaciones.









