Nuevas terapias ofrecen esperanza para pacientes con hígado graso y fibrosis hepática

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Dra. Bárbara Rosado, gastroenteróloga y hepatóloga. Foto original de PHL.

Después de años sin tratamientos específicos, el manejo de la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica ha comenzado a cambiar gracias al desarrollo de nuevas terapias dirigidas a frenar la progresión de la enfermedad.

La Dra. Bárbara Rosado, gastroenteróloga y hepatóloga, explicó que en 2024 se aprobaron los primeros medicamentos para tratar pacientes con fibrosis hepática moderada a avanzada, lo que representa un avance significativo en el campo. “Por primera vez, después de muchos años de investigación, tenemos tratamientos disponibles para pacientes con fibrosis hepática”, destacó la especialista.

Primera terapia dirigida al hígado

En marzo de 2024 se aprobó un medicamento que actúa sobre el receptor de la hormona tiroidea en el hígado y que ayuda a reducir la acumulación de grasa en este órgano.

Según la especialista, los estudios clínicos han demostrado resultados prometedores. “En los ensayos se observó que este medicamento puede revertir la fibrosis al menos en un estadio y también disminuir la esteatosis hepática”. Este avance marca un punto de inflexión en el manejo de una enfermedad que hasta hace poco se trataba principalmente con cambios en el estilo de vida.

Semaglutida: un medicamento con beneficios metabólicos

Otro avance importante fue la aprobación del uso de semaglutida, un medicamento ampliamente utilizado en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad.

La Dra. Rosado explicó que esta terapia también ha mostrado beneficios en pacientes con enfermedad hepática metabólica. “Se ha demostrado que puede reducir la fibrosis al menos en un estadio y disminuir la acumulación de grasa en el hígado”.

Además, el medicamento ofrece beneficios adicionales para los pacientes. “Existe una data robusta que muestra impacto positivo en la salud cardiovascular, el control del peso y los niveles de glucosa”.

El papel clave del estilo de vida

A pesar de los avances farmacológicos, la especialista enfatizó que el tratamiento debe ir acompañado de cambios en el estilo de vida. “No podemos hacer milagros. Tiene que haber una responsabilidad importante del paciente en modificar sus hábitos”.

Entre las recomendaciones principales destacan:

  • seguir una dieta saludable tipo mediterránea
  • aumentar la actividad física
  • controlar condiciones como diabetes, obesidad e hipertensión

Vigilancia ante el riesgo de cáncer de hígado

Uno de los riesgos más importantes de la enfermedad es su progresión hacia cirrosis, una condición que aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer hepático. “Así como los pólipos pueden ser precursores de cáncer de colon, el hígado cirrótico es un precursor de cáncer de hígado”, explicó la especialista.

Los pacientes con cirrosis deben mantenerse en vigilancia médica continua, ya que el riesgo anual de desarrollar cáncer hepático puede alcanzar hasta un 2 %. Incluso los pacientes con fibrosis avanzada que aún no han desarrollado cirrosis también presentan un riesgo aumentado.

Un futuro prometedor en investigación

A pesar del impacto creciente de la enfermedad, el panorama terapéutico es cada vez más alentador. Actualmente existen numerosos estudios clínicos en fases avanzadas que buscan desarrollar nuevas terapias para tratar esta condición. “El futuro luce muy prometedor. Esperamos que pronto tengamos más tratamientos disponibles para nuestros pacientes”.

Sin embargo, la especialista también enfatizó la necesidad de garantizar el acceso a estos tratamientos. “Podemos tener las terapias, pero si los pacientes no tienen acceso a ellas, eso se convierte en un factor limitante”.

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