Hace apenas una década, muchos pacientes con oclusiones coronarias complejas tenían opciones terapéuticas muy limitadas. Hoy, Puerto Rico realiza procedimientos cardiovasculares de alta complejidad con resultados comparables a grandes centros especializados de Estados Unidos, incluyendo tasas de éxito cercanas al 90 % en intervenciones consideradas entre las más difíciles de la cardiología intervencional.
“Ese es el tipo de paciente que tú literalmente le cambias la vida”, afirmó el Dr. Ricardo Santiago, Presidente del Comité Científico de la ACC PR Chapter, al hablar sobre las oclusiones totales crónicas de las arterias coronarias, conocidas como CTO por sus siglas en inglés.
El subtipo más complejo de enfermedad coronaria
Las oclusiones totales crónicas ocurren cuando una arteria coronaria permanece completamente bloqueada durante un tiempo prolongado, dificultando seriamente el flujo sanguíneo al corazón.
Según explicó el especialista, este tipo de lesión representa uno de los escenarios técnicamente más complejos dentro de la cardiología intervencional. “Hasta un 30 % de los pacientes con enfermedad coronaria pueden tener una oclusión total crónica”, indicó.
El problema, añadió, es que no todos los centros cuentan con el entrenamiento, la experiencia ni el equipo necesario para realizar este tipo de procedimientos, ya que requieren una curva de aprendizaje mucho más extensa y técnicas altamente especializadas.
Hoy existen programas avanzados de entrenamiento en intervenciones coronarias complejas que hace 10 años prácticamente no existían, permitiendo tratar pacientes que anteriormente tenían muy pocas alternativas terapéuticas.
Puerto Rico ya funciona como centro de referencia
Uno de los datos más impactantes de la entrevista fue el volumen de procedimientos que actualmente se realizan en Puerto Rico. “En Estados Unidos probablemente hay 15 centros que hagan más de 50 casos al año. En Puerto Rico, en mi centro solamente se hacen entre 130 y 150”, señaló el cardiólogo.
El especialista explicó que este volumen convierte a la isla en un centro de referencia regional para el manejo de oclusiones coronarias complejas.
Además, destacó que las tasas de éxito alcanzan hasta un 89 % o 90 % incluso en procedimientos realizados por primera vez, algo que describió como “espectacular” considerando el nivel de dificultad técnica de estas intervenciones.
Estos procedimientos suelen ser más largos, complejos y costosos que una intervención coronaria convencional, además de requerir equipos altamente entrenados y personal especializado en sala de cateterismo.
Intervenciones que pueden cambiar la vida del paciente
El impacto clínico va mucho más allá de abrir una arteria obstruida. Según explicó el cardiólogo, muchos pacientes reducen tanto sus actividades cotidianas para evitar síntomas que terminan normalizando sus limitaciones físicas. “Tú les preguntas y te dicen que se sienten bien, pero realmente están limitando su vida para no sentirse mal”, explicó.
Pacientes que dejan de subir escaleras, caminar largas distancias o realizar esfuerzos físicos pueden recuperar funcionalidad tras estas intervenciones. “Nosotros hacemos esto para que los pacientes tengan una vida normal”, afirmó el especialista.
El Dr. Santiago destacó que algunos de los cambios más dramáticos se observan en pacientes jóvenes con enfermedad coronaria severa, quienes logran regresar a una vida activa luego del procedimiento.
En muchos casos, estas intervenciones no solo prolongan la vida del paciente, sino que transforman completamente su calidad de vida y capacidad funcional.









