El síndrome de Zinner es una anomalía congénita caracterizada por la tríada de agenesia renal unilateral, quiste de la vesícula seminal y obstrucción del conducto deferente. Su presentación suele ser variable y puede pasar inadvertida hasta la adultez, cuando el crecimiento del quiste produce síntomas pélvicos, urinarios o alteraciones de la fertilidad.
El paciente, de 36 años, presentaba desde hacía años dolor sordo intermitente en la región lumbar izquierda, acompañado de episodios de dolor y sensación de pesadez perineal, especialmente después de la eyaculación. También refería frecuencia urinaria, pequeños volúmenes de micción y sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga. Tras dos años de matrimonio sin lograr un embarazo, se investigó además un posible factor masculino de infertilidad.
El análisis seminal mostró volumen eyaculado de 1.1 mL, concentración espermática de 9 × 10⁶/mL, motilidad progresiva de 25 % y apenas 2 % de espermatozoides con morfología normal, hallazgos compatibles con oligozoospermia, alteración de la motilidad y bajo volumen seminal. Los análisis de sangre y orina, incluida la función renal, no mostraron alteraciones relevantes.
La ecografía renal identificó ausencia del riñón izquierdo, mientras el riñón derecho presentaba aumento de tamaño compatible con hipertrofia compensatoria. En la pelvis se observó una lesión quística de aproximadamente 5.5 cm, localizada detrás de la vejiga y hacia el lado izquierdo. La tomografía computarizada confirmó la agenesia del riñón y del uréter izquierdo, además de una lesión quística de 56 × 58 mm sin realce tras el contraste. El conducto deferente izquierdo se visualizaba hasta la región de la vesícula seminal, donde dejaba de ser identificable por obstrucción.
La combinación de agenesia renal izquierda, quiste de la vesícula seminal y obstrucción del conducto deferente permitió establecer el diagnóstico de síndrome de Zinner. Aunque la resonancia magnética suele considerarse la modalidad de elección para definir con mayor precisión la anatomía pélvica, en este caso la ecografía y la tomografía proporcionaron información suficiente para orientar el diagnóstico y planificar el tratamiento.
Debido al tamaño del quiste, los síntomas y la alteración de la fertilidad, se realizó una resección laparoscópica de la vesícula seminal izquierda y del quiste, junto con la extracción de un segmento de aproximadamente 3 cm del uréter atrésico que terminaba en la lesión. Durante el procedimiento se aspiraron cerca de 120 mL de líquido marrón claro y se efectuó la enucleación completa de la pared quística. El procedimiento duró 130 minutos, con una pérdida sanguínea aproximada de 50 mL y sin complicaciones.
El estudio histopatológico mostró un quiste de pared delgada revestido por epitelio cilíndrico con metaplasia glandular focal, además de esclerosis e inflamación crónica, sin características de malignidad. A los tres meses de la cirugía, el paciente informó resolución completa del dolor y normalización de la función urinaria. El volumen seminal aumentó a 1.6 mL, la concentración espermática a 1.4 × 10⁷/mL y la motilidad progresiva a 35 %, aunque los parámetros continuaban por debajo de los valores de referencia y persistía la subfertilidad.
El síndrome de Zinner se origina por una alteración en el desarrollo del conducto mesonéfrico o de Wolff, que participa en la formación del riñón, el uréter y estructuras del aparato reproductor masculino. Aunque su incidencia estimada es de aproximadamente 1 por cada 20,000 hombres, la combinación de una anomalía renal unilateral con una lesión quística pélvica debe despertar la sospecha diagnóstica. En pacientes sintomáticos, con quistes grandes o problemas de fertilidad, la cirugía mínimamente invasiva puede ofrecer alivio de los síntomas y una recuperación rápida.
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