“El uso prolongado de opioides definido como 90 días o más se ha asociado con riesgos como sobredosis adicción y uso indebido” advierten los autores quienes analizaron las tendencias en Estados Unidos durante más de una década.
Entre 2015 y 2023 el número de pacientes en terapia opioide a largo plazo disminuyó de forma significativa al pasar de 5.6 millones a 4.2 millones lo que representa una reducción relativa de 24.3 por ciento. Este descenso se produce en el contexto de políticas más estrictas y una mayor conciencia sobre los riesgos asociados a estos fármacos. Sin embargo el estudio muestra que entre 4 y 5 millones de personas aún reciben este tipo de tratamiento en la actualidad.
El análisis incluyó más de 16 millones de episodios de terapia en más de 13 millones de pacientes lo que permitió observar cambios importantes en el perfil de quienes reciben estos medicamentos.
La edad promedio aumentó de 52.5 años en 2015 a 60.5 años en 2023 lo que indica un desplazamiento hacia poblaciones de mayor edad. “Los adultos mayores presentan un mayor riesgo de eventos adversos especialmente en contextos de polifarmacia” señalan los autores.
También se evidenció una disminución en la dosis diaria promedio de opioides expresada en miligramos equivalentes de morfina lo que sugiere un uso más conservador de estos fármacos.
A pesar de esto el estudio identificó un aumento en la coprescripción con otros medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso. En particular, la combinación con gabapentinoides aumentó de forma notable mientras que el uso conjunto con benzodiacepinas disminuyó.
En 2023 el 72.3 por ciento de los pacientes en terapia prolongada recibía al menos un medicamento adicional como benzodiacepinas gabapentinoides o estimulantes.
“El incremento en la coprescripción especialmente con gabapentinoides plantea nuevas preocupaciones de seguridad clínica” advierten los investigadores debido al riesgo acumulado de efectos adversos. La polifarmacia emerge como uno de los principales desafíos en esta población.
Desde el punto de vista del sistema de salud también se observó un cambio en la cobertura de estos tratamientos. Mientras que en 2015 predominaban los seguros privados en 2023 la mayor proporción de pacientes estaba cubierta por Medicare lo que refuerza la tendencia hacia una población de mayor edad.
A pesar de los avances en regulación y programas de control el estudio destaca que la terapia opioide a largo plazo sigue siendo ampliamente utilizada. Esto plantea desafíos persistentes en términos de seguridad manejo del dolor crónico y prevención de complicaciones asociadas.
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