El trasplante de médula ósea no es una cirugía ni requiere sala de operaciones, aunque continúa siendo uno de los tratamientos más avanzados y efectivos contra el mieloma múltiple. Así lo aclararon especialistas durante un reciente episodio del podcast «De Célula a Célula», dedicado a educar a pacientes y familiares sobre esta enfermedad.
Uno de los mitos más frecuentes fue planteado por el administrador de TCT Oncology Carlos Méndez, quien reconoció que muchas personas creen que el trasplante de células madre es un procedimiento quirúrgico invasivo. “Mucha gente piensa que esto es una cirugía, que te llevan a sala de operaciones y que es algo extremadamente traumático”, comentó Méndez.
Sin embargo, el hematólogo oncólogo e investigador adscrito del Centro Comprensivo de Cáncer y director del Centro de Trasplante de Médula Ósea del Hospital Auxilio Mutuo, Dr. Alexis Cruz Chacón fue enfático en desmentir esa percepción. “El trasplante de células madre o de médula ósea no es una cirugía. No hay bisturí, no hay puntos de sutura y no hay sala de operaciones. En el momento del trasplante, el procedimiento es tan sencillo como una transfusión de sangre”, explicó.
El especialista aclaró que, aunque no es una cirugía, sí se trata de un proceso complejo que requiere un equipo multidisciplinario y una planificación rigurosa. “No quiero que se confunda: no es algo sencillo, es un proceso avanzado, pero el acto del trasplante como tal es administrar las células por vena”, puntualizó.
Tratamientos modernos y terapias dirigidas
El manejo del mieloma ha evolucionado significativamente en la última década. Según el Dr. Cruz Chacón, el tratamiento inicial suele incluir una combinación de medicamentos que no siempre son quimioterapia tradicional. “Hoy utilizamos terapias dirigidas que atacan directamente a la célula del mieloma y modifican el ambiente del sistema inmunológico”, explicó.
Entre estas terapias mencionó la lenalidomida, los inhibidores del proteasoma y los esteroides, así como los anticuerpos monoclonales. “El daratumumab cambió por completo el tratamiento del mieloma. Cuando lo añadimos a la terapia tradicional, logramos respuestas más profundas y mejores tasas de supervivencia”, afirmó.
El rol del trasplante y la enfermedad mínima residual
El Dr. Cruz Chacón recalcó que todo paciente con mieloma múltiple debe ser evaluado para un trasplante autólogo de médula ósea. “No todos los pacientes se lo van a hacer, pero todos merecen una evaluación porque es parte del cuidado estándar hoy día”, sostuvo.
Utilizando una analogía, explicó el objetivo del procedimiento: “Es como guardar la semilla de un jardín antes de usar un pesticida fuerte. Guardamos las células madre del paciente, damos quimioterapia intensiva para eliminar cualquier célula enferma y luego rescatamos el sistema inmune con sus propias células”.
Actualmente, la medicina permite detectar la enfermedad mínima residual, es decir, una célula enferma entre un millón. “Si logramos que esa prueba sea negativa, sabemos que es menos probable que la enfermedad regrese”, indicó. En Puerto Rico ya se cuenta con estas pruebas avanzadas, que ayudan a personalizar el seguimiento y la terapia de mantenimiento.
Carlos Méndez también cuestionó si el trasplante representa el final del camino terapéutico, a lo que los especialistas respondieron con optimismo. “Hoy contamos con terapias celulares, anticuerpos biespecíficos e inmunoterapia que parecen ciencia ficción, pero son una realidad”, expresó el Dr. Cruz Chacón.
“El mieloma ya no es una enfermedad de una sola oportunidad. Antes nos ‘ponchábamos’ rápido; ahora hablamos de tres, cuatro y hasta más líneas de tratamiento. Hay esperanza incluso para pacientes que antes no tenían opciones”, concluyó.








