La diabetes no es una sola enfermedad. Existen distintos tipos, con mecanismos, tratamientos y retos muy diferentes. Así lo explica la Dra. Zahira Lugo, endocrinóloga y miembro de la junta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), quien destaca que el conocimiento del paciente sobre su condición es una de las herramientas más poderosas para lograr un buen control y una vida plena.
“La magia en los pacientes con diabetes tipo 1 es que entiendan su condición. Si la entienden, pueden vivir como si no tuvieran diabetes”, asegura la especialista. La Dra. Lugo aclara que la diferencia entre la diabetes tipo 1 y tipo 2 comienza en su origen.
La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune, en la que el propio sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan el páncreas, impidiendo la producción de insulina. Por esta razón, el tratamiento es 100 % insulina.
En cambio, la diabetes tipo 2 se caracteriza por la resistencia a la insulina: el cuerpo sí produce insulina, pero esta no funciona de manera adecuada. En estos casos, el manejo incluye medicamentos orales o inyectables que ayudan a mejorar la acción de la insulina y el control de la glucosa.
Insulina basal y prandial ¿cómo funcionan en el cuerpo?
Para explicar el rol de la insulina en los pacientes con diabetes tipo 1, la Dra. Lugo utiliza una analogía sencilla y visual. “La insulina basal es como una gotera que cae poquito a poquito durante todo el día. La insulina prandial es como abrir la regadera: ese chorro que sale es el que cubre las comidas”, explica.
La insulina basal actúa durante aproximadamente 24 horas y mantiene niveles estables de azúcar en sangre. La insulina prandial, por su parte, se administra antes de las comidas para evitar los picos de glucosa que ocurren al ingerir alimentos.
¿Por qué son necesarias ambas insulinas?
La endocrinóloga enfatiza que ambos tipos de insulina son indispensables en la diabetes tipo 1. Usar solo una genera desbalances importantes:
- Solo insulina prandial: hay periodos del día sin insulina, lo que provoca hiperglucemias severas.
- Solo insulina basal: el azúcar puede estar controlada en ayuno o durante la noche, pero se eleva significativamente después de las comidas.
- “Si el paciente no se pone la insulina prandial, cada vez que coma va a tener picos altos de azúcar”, advierte.









