El manejo del cáncer colorrectal ha cambiado de forma significativa en la última década, impulsado por la integración de múltiples especialidades y por la incorporación de herramientas de medicina de precisión. Este enfoque ha permitido no solo optimizar las decisiones terapéuticas, sino también mejorar los resultados clínicos, incluso en escenarios avanzados.
Un modelo multidisciplinario como punto de partida
En la práctica actual, el tratamiento de estos pacientes no depende de un solo especialista, sino de un equipo que trabaja de manera coordinada desde el diagnóstico.
“Esto es un conglomerado de diferentes subespecialistas, no solamente el trabajo del oncólogo”, explica la Dra. Verónica Vestel, hematóloga oncóloga del Centro Comprensivo de Cáncer, al referirse a la participación de gastroenterología, patología, radiología intervencional, radioterapia y cuidados paliativos.
Este engranaje clínico permite definir estrategias más completas y ajustadas a cada caso. “Es de suma importancia que todos tengamos una comunicación clara y abierta sobre cuál es el próximo paso”, añade la hematóloga, resaltando el valor de la coordinación en la toma de decisiones.
Medicina de precisión como estándar actual
Uno de los avances más relevantes ha sido la incorporación de los marcadores biológicos en la evaluación inicial del paciente. Hoy, estos estudios no son opcionales, sino determinantes para definir el tratamiento.
“Con la información de los marcadores biológicos tenemos una medicina de precisión, ya no es una alternativa, esto es imprescindible”, afirma la especialista. Contar con un panel genómico desde el inicio permite establecer con mayor claridad las opciones terapéuticas, particularmente en escenarios donde se evalúan diferentes líneas de tratamiento.
Inmunoterapia y decisiones terapéuticas
La introducción de inmunoterapia ha modificado el abordaje en subgrupos específicos de pacientes. Sin embargo, su uso está condicionado por la presencia de ciertos biomarcadores, lo que refuerza la necesidad de una evaluación previa completa. “Esa información la tenemos que tener de antemano antes de tomar la decisión de si el paciente es candidato o no a inmunoterapia”, señala la Dra. Verónica.
Este enfoque ha cambiado la lógica del tratamiento: ya no todos los pacientes reciben las mismas terapias, sino aquellas que tienen mayor probabilidad de beneficio según su perfil tumoral.
Impacto en la sobrevida del paciente
Los avances en el tratamiento han tenido un efecto directo en la evolución de la enfermedad avanzada. Lo que antes representaba un pronóstico limitado, hoy muestra resultados más favorables.
“En un pasado la sobrevida era de 12 meses, hoy estamos viendo pacientes de 30 meses o más”, destaca la especialista. Este incremento refleja no sólo la eficacia de las nuevas terapias, sino también la importancia de seleccionar adecuadamente a los pacientes desde el inicio.
En conjunto, estos avances han redefinido el abordaje del cáncer colorrectal, consolidando un modelo basado en la integración de especialidades y en la personalización del tratamiento, con un impacto directo en la sobrevida y en la calidad del cuidado del paciente.









