Las mujeres con fibromas uterinos sintomáticos podrían contar con más de una alternativa quirúrgica para mejorar sus síntomas y calidad de vida. Un estudio prospectivo multicéntrico encontró que tanto la ablación laparoscópica por radiofrecuencia como la miomectomía produjeron mejoras importantes y sostenidas durante los dos años posteriores al procedimiento.
Aunque la miomectomía mostró una reducción ligeramente mayor de la intensidad de los síntomas y una mayor mejoría en la calidad de vida relacionada con la salud, las diferencias entre ambos tratamientos estuvieron por debajo de los umbrales considerados clínicamente significativos.
Los resultados fueron publicados en Obstetrics & Gynecology y forman parte del análisis del estudio prospectivo ULTRA.
Una mejoría que se mantuvo durante dos años
El análisis incluyó a 401 mujeres, con una edad promedio de 39 años, que presentaban leiomiomas uterinos sintomáticos y buscaban un tratamiento que permitiera conservar el útero. De las participantes, 237 fueron sometidas a ablación por radiofrecuencia y 164 a miomectomía. Un total de 386 completaron al menos una evaluación posterior al procedimiento.
A los 24 meses, las pacientes que recibieron miomectomía presentaron una reducción ligeramente mayor en la puntuación de severidad de los síntomas: 33 puntos frente a 27,7 puntos con ablación por radiofrecuencia. También se observó una mayor mejoría en las medidas de calidad de vida relacionada con la salud, con un aumento de 34,92 puntos frente a 28,29 puntos, respectivamente.
Sin embargo, los investigadores señalaron que estas diferencias no alcanzaron el nivel necesario para considerarse clínicamente relevantes. El umbral establecido para una diferencia mínima clínicamente importante era de 10 puntos para los síntomas y 20 puntos para la calidad de vida.
Durante los primeros seis meses después de la intervención, la miomectomía mostró algunas ventajas modestas en diferentes dominios relacionados con los síntomas y la calidad de vida.
No obstante, estas diferencias tampoco superaron los criterios de relevancia clínica y, al llegar a los 24 meses, dejaron de observarse diferencias importantes entre los dos procedimientos. Para Antoinette Allen, MD, de Weill Cornell Medicine, en Nueva York, ambos tratamientos demostraron un beneficio considerable a largo plazo, aunque la miomectomía presentó una ventaja durante las primeras etapas posteriores a la intervención.



¿En qué se diferencian los procedimientos?
Los fibromas uterinos, también conocidos como leiomiomas, son tumores benignos que pueden desarrollarse en el útero. Se estima que afectan entre 70 % y 80 % de las mujeres en edad reproductiva antes de los 50 años.
La miomectomía consiste en retirar el fibroma, mientras que la ablación laparoscópica por radiofrecuencia utiliza energía para destruir el tejido situado en el centro del fibroma. Posteriormente, este puede reducir su tamaño con el paso del tiempo. Una diferencia relevante está relacionada con las expectativas reproductivas. La ablación por radiofrecuencia puede ser una alternativa para algunas mujeres que desean tratar los síntomas y mantener la posibilidad de un parto vaginal.
En contraste, la miomectomía elimina físicamente el fibroma y puede tener implicaciones diferentes para futuros embarazos y la vía del parto. Según Allen, la mayoría de las mujeres que se someten a una miomectomía terminan teniendo un parto por cesárea.
Aunque la histerectomía continúa siendo el tratamiento definitivo para los leiomiomas, no constituye una alternativa para quienes desean preservar el útero o mantener la posibilidad de un embarazo futuro. Los autores también señalaron que la histerectomía, incluso cuando se conservan los ovarios, se ha relacionado con determinados riesgos cardiovasculares y metabólicos a largo plazo, especialmente entre mujeres jóvenes.
Por ello, han aumentado las investigaciones sobre procedimientos que permitan controlar los síntomas de los fibromas sin retirar el útero. El estudio ULTRA incluyó participantes de centros médicos académicos y comunitarios de diferentes regiones de Estados Unidos. Las mujeres tenían 21 años o más, eran premenopáusicas, presentaban leiomiomas sintomáticos y habían optado por un tratamiento quirúrgico para preservar el útero.
La población analizada fue diversa: 53 % de las participantes eran negras, 20,2 % blancas, 13,4 % hispanas y 7,1 % asiáticas. Las pacientes tenían una mediana de dos fibromas y una carga importante de síntomas al inicio del estudio. Los investigadores realizaron evaluaciones cada seis meses para analizar la evolución de los síntomas y la calidad de vida.
Los resultados no establecen que uno de los procedimientos sea universalmente superior al otro. En cambio, los investigadores plantean que ambos pueden proporcionar mejorías sustanciales y duraderas, por lo que la selección debe considerar las características clínicas de cada paciente, sus objetivos reproductivos y sus preferencias. El carácter no aleatorizado del estudio constituye una de sus principales limitaciones. También existieron diferencias iniciales entre las características de los fibromas y en el momento en que las pacientes ingresaron al estudio, factores que podrían haber influido en los resultados.
En este contexto, la decisión entre ablación por radiofrecuencia y miomectomía requiere una conversación individualizada entre la paciente y su equipo médico, especialmente cuando entran en juego el control de los síntomas, la preservación uterina y los planes reproductivos.









