Desde el uso de inteligencia artificial para acelerar el desarrollo de fármacos hasta terapias regenerativas y nuevas herramientas neurológicas, investigadores de Mayo Clinic lograron en 2025 avances clave para predecir, prevenir y tratar algunas de las enfermedades más complejas y graves del mundo.
Los hallazgos reflejan el progreso de tres grandes iniciativas institucionales: Precure, enfocada en anticipar y frenar la enfermedad antes de que se manifieste; Genesis, orientada a crear alternativas al trasplante para el fallo orgánico; y BIONIC, que integra medicina, ingeniería y neurociencia para desarrollar terapias neurológicas de nueva generación.
Uno de los avances más destacados fue el desarrollo de “ensayos clínicos virtuales”, que combinan modelización computacional avanzada con datos reales de pacientes. Esta herramienta permitió predecir si medicamentos ya existentes podrían reutilizarse para tratar la insuficiencia cardíaca, reduciendo costos, tiempos y el riesgo de estudios fallidos.
Para Mayo Clinic, esta innovación abre un nuevo paradigma en la investigación traslacional sin reemplazar los ensayos clínicos tradicionales.
En el campo de la medicina regenerativa, científicos identificaron un “interruptor” molecular que determina si ciertas células pulmonares se dedican a reparar tejido o a combatir infecciones.
El hallazgo podría sentar las bases para nuevas terapias contra enfermedades pulmonares crónicas. De forma paralela, otra investigación mostró que la inyección de células madre autólogas en pacientes con enfermedad renal terminal puede ayudar a preservar el acceso vascular para la diálisis, retrasando la necesidad de un trasplante renal.
Los avances también alcanzaron a la neurología. Médicos de Mayo Clinic lograron mapear patrones individuales de ondas cerebrales para personalizar la estimulación en pacientes con epilepsia, superando el enfoque uniforme utilizado hasta ahora.
Además, investigadores identificaron un nuevo biomarcador genético (TERT) que permite detectar meningiomas con mayor riesgo de progresión, aun cuando aparentan ser tumores de bajo grado.
En el área del envejecimiento, un estudio reveló que algunas personas mayores conservan una “juventud inmunitaria”, es decir, un sistema inmunológico similar al de individuos jóvenes, aunque con mayor predisposición a enfermedades autoinmunes.
Precisamente sobre este tipo de afecciones, otro estudio calculó por primera vez la prevalencia de las enfermedades autoinmunes en Estados Unidos, estimando que alrededor de 15 millones de personas viven con una o más de estas condiciones.
La detección temprana de enfermedades fue otro eje central en 2025. Investigadores desarrollaron herramientas para predecir el riesgo de alzhéimer años antes de la aparición de síntomas, identificar distintos tipos de demencia mediante un solo estudio de imagen y confirmar la utilidad de una prueba de sangre aprobada por la FDA para el diagnóstico en consultas ambulatorias.
En oncología, se demostró que combinar mamografía 3D con imagen mamaria molecular duplica la detección del cáncer de mama en mujeres con mamas densas.
Un hallazgo prometedor en inmunología mostró que un “recubrimiento de azúcar” en la superficie celular, utilizado por células cancerosas para evadir al sistema inmune, podría, en el futuro, proteger células trasplantadas en pacientes con diabetes tipo 1 sin necesidad de inmunosupresión.
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