Bacterias que se mueven como abejas: un hallazgo clave para frenar infecciones resistentes

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Según los autores, pequeños grupos de bacterias cooperan y coordinan su movimiento, desarrollando patrones colectivos persistentes.

Un grupo de investigadores españoles ha descubierto que ciertas bacterias no se desplazan como individuos aislados, sino que lo hacen de forma coordinada, similar a los enjambres de abejas o a los bancos de peces. 

La Universidad Complutense de Madrid describe este comportamiento como “enjambres microscópicos”, un hallazgo que podría abrir nuevas vías para el control de infecciones bacterianas resistentes.

El estudio, publicado en la revista PNAS de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, forma parte de la tesis doctoral de la investigadora Clara Luque Rioja y cuenta con la participación de los científicos Francisco Monroy, Horacio López Menéndez, Macarena Calero y Juan Pedro García Villaluenga. 

La investigación pone el foco en un aspecto aún poco conocido de la biología bacteriana: la forma en que estos microorganismos se organizan para desplazarse de manera eficiente en entornos confinados.

Según los autores, pequeños grupos de bacterias cooperan y coordinan su movimiento, desarrollando patrones colectivos persistentes. Cuando se agrupan, generan corrientes estables que recuerdan a “remolinos”, lo que les permite migrar de forma altamente eficiente y con un consumo de energía menor del esperado.

Para estudiar este fenómeno, el equipo utilizó pinzas ópticas, haces de luz capaces de atrapar objetos microscópicos, con las que confinaron agrupaciones de bacterias y midieron las fuerzas implicadas en su desplazamiento. 

El análisis combina biología y física, en particular la termodinámica estocástica, lo que ha permitido cuantificar con precisión el trabajo que realizan las bacterias, la energía que disipan y cómo este equilibrio cambia cuando emerge la cooperación colectiva.

La investigación se centró en Proteus mirabilis, una bacteria patógena conocida por su extraordinaria capacidad de movimiento cooperativo sobre superficies, denominado swarming. Este comportamiento facilita la colonización y la formación de biofilms, estructuras altamente resistentes a los tratamientos antimicrobianos.

Precisamente por ello, los investigadores consideran que el hallazgo tiene aplicaciones potenciales para mejorar el control de las infecciones resistentes. Comprender cómo se organizan y desplazan estas bacterias podría ayudar a diseñar estrategias antimicrobianas más eficaces y a frenar la formación de biofilms.

Proteus mirabilis es responsable de infecciones del tracto urinario y tiene una notable capacidad para colonizar sistemas de almacenamiento de agua. En el estudio también participaron microbiólogos del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid, debido a la detección de biofilms en depósitos utilizados en contextos militares y en cantimploras.

El nombre de la bacteria no es casual: “Proteus” alude al dios griego Proteo, capaz de cambiar de forma para evadir amenazas. De manera similar, esta bacteria puede modificar su organización, comportamiento y virulencia según el entorno, una capacidad que ahora comienza a comprenderse mejor y que podría resultar clave frente a uno de los mayores retos de la salud global: la resistencia a los antibióticos.

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