Cuando llega el diagnóstico: impacto emocional y afrontamiento ante el cáncer o una enfermedad catastrófica

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Autora: Sonia Medina Alvarado, PhD, psicóloga clínica y sobreviviente de cáncer

Hay noticias para las que emocionalmente nunca estamos preparados. Recibir un diagnóstico de cáncer o de una enfermedad catastrófica puede alterar, en cuestión de segundos, nuestra percepción de seguridad, del futuro y hasta de nuestra propia identidad.

Las respuestas emocionales ante un diagnóstico son tan individuales como las personas que lo reciben. No existe una emoción correcta ni una secuencia universal para procesar una noticia de esta magnitud. Algunas personas lloran; otras experimentan miedo, rabia, incredulidad o confusión, mientras que algunas pueden sentirse emocionalmente paralizadas, intentando comprender lo que está ocurriendo.

La literatura clínica reconoce que las personas con cáncer pueden experimentar diferentes grados de sufrimiento psicológico y respuestas emocionales difíciles, sin que esto implique necesariamente la presencia de un trastorno mental. Estas respuestas pueden presentarse durante el diagnóstico, el tratamiento y otras etapas de la enfermedad (National Cancer Institute [NCI], 2025).

Una de las dificultades iniciales es la incertidumbre. La mente puede adelantarse rápidamente al futuro: ¿Voy a morir? ¿Funcionará el tratamiento? ¿Qué pasará con mi familia? Diferenciar entre un hecho médico confirmado, una posibilidad y aquello que tememos puede ayudarnos a identificar el sufrimiento anticipatorio y concentrarnos en aquello que podemos manejar en el presente.

Las guías clínicas de la American Society of Clinical Oncology destacan la importancia de evaluar y atender la ansiedad y los síntomas depresivos relacionados con el cáncer (Andersen et al., 2023). Asimismo, la literatura respalda intervenciones psicosociales e integrativas para determinadas necesidades emocionales, incluidas las intervenciones basadas en atención plena (mindfulness) (Carlson et al., 2023).

Afrontar de manera saludable no significa mantener una actitud positiva todo el tiempo. Puede significar permitirnos sentir sin juzgarnos, obtener información médica confiable, mantener vínculos significativos, aceptar ayuda y reconocer cuándo necesitamos apoyo profesional.

El diagnóstico puede cambiar muchas cosas, pero no elimina nuestra identidad, nuestros vínculos ni nuestra capacidad de encontrar significado. Aprender a convivir con la incertidumbre, sin permitir que esta ocupe cada espacio de nuestra vida, también forma parte del proceso de adaptación.

Referencias

National Cancer Institute. (2025). Adjustment to cancer: Anxiety and distress (PDQ®)–Patient version. Actualizado el 14 de mayo de 2025. Cancer.gov.

Andersen, B. L., Lacchetti, C., Ashing, K., et al. (2023). Management of anxiety and depression in adult survivors of cancer: ASCO guideline update. Journal of Clinical Oncology, 41(18), 3426–3453.

Carlson, L. E., Ismaila, N., Addington, E. L., et al. (2023). Integrative oncology care of symptoms of anxiety and depression in adults with cancer: Society for Integrative Oncology–ASCO guideline. Journal of Clinical Oncology, 41(28), 4562–4591. https://doi.org/10.1200/JCO.23.00857

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