El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares para mejorar el descanso, impulsado por recomendaciones en redes sociales. Sin embargo, especialistas advierten que la evidencia científica sobre sus beneficios para combatir el insomnio sigue siendo limitada y que su consumo no garantiza una mejor calidad del sueño.
El Dr. Samuel Gutiérrez, médico dedicado a la medicina evolutiva y del estilo de vida, cuestionó las promesas que presentan al magnesio como una solución para dormir mejor, al señalar que las dificultades para conciliar el sueño pueden tener múltiples causas que no necesariamente están relacionadas con una deficiencia de este mineral.
Una revisión sistemática publicada en 2021, que incluyó tres ensayos clínicos con 151 adultos mayores, encontró que quienes recibieron suplementos de magnesio lograron conciliar el sueño aproximadamente 17 minutos antes que quienes recibieron placebo.
Aunque el resultado sugiere un posible beneficio, los investigadores advirtieron que la calidad de la evidencia era baja o muy baja, por lo que no permite establecer recomendaciones definitivas sobre su utilización para tratar el insomnio.
De igual manera, investigaciones posteriores han identificado mejoras pequeñas en determinados participantes, especialmente en quienes presentan una ingesta insuficiente de magnesio. El especialista recordó que, aunque este mineral interviene en más de 300 reacciones bioquímicas del organismo, incluyendo funciones musculares, nerviosas y metabólicas, aumentar su consumo no necesariamente produce beneficios adicionales cuando sus niveles ya son adecuados.
¿Es necesario recurrir a suplementos?
El magnesio puede obtenerse naturalmente mediante una alimentación equilibrada. Entre sus principales fuentes se encuentran las semillas de calabaza, almendras, aguacate, vegetales de hojas verdes, legumbres y cereales integrales.
El Dr. Gutiérrez destacó que algunos de estos alimentos pueden representar una alternativa más económica que los suplementos comerciales, además de aportar nutrientes como fibra, proteínas, hierro, zinc y grasas saludables.
No obstante, existen situaciones clínicas en las que la suplementación puede ser necesaria, particularmente en personas con deficiencias nutricionales o problemas que afectan la absorción de minerales. En estos casos, su indicación debe realizarse bajo orientación médica. Los especialistas advierten que dormir pocas horas, presentar dificultades para conciliar el sueño o despertarse repetidamente durante la noche son situaciones diferentes que requieren identificar sus posibles causas.
Factores como los horarios irregulares, el estrés, los hábitos de descanso y determinadas condiciones médicas pueden afectar la calidad del sueño sin que exista una deficiencia de magnesio.
Por ello, antes de recurrir a suplementos, se recomienda evaluar los hábitos diarios, mantener horarios regulares para dormir, realizar actividad física y favorecer la exposición a la luz natural durante la mañana.
Además, el consumo excesivo de magnesio en suplementos puede provocar diarrea, náuseas y molestias abdominales, especialmente cuando se utiliza sin supervisión profesional. La evidencia disponible plantea una conclusión importante: el magnesio es esencial para la salud, pero no constituye un tratamiento universal contra el insomnio. Identificar las causas de las alteraciones del sueño continúa siendo fundamental para establecer estrategias de manejo adecuadas.









