Encefalitis viral: avances en comprensión fisiopatológica y desafíos terapéuticos

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Una revisión reciente sintetiza los progresos en la comprensión de su epidemiología, fisiopatología y tratamiento, destacando la importancia de integrar vigilancia, diagnóstico oportuno y estrategias preventivas.

La encefalitis viral se caracteriza por una inflamación aguda del parénquima cerebral que suele manifestarse con fiebre, alteración del estado mental y, en muchos casos, convulsiones o signos neurológicos focales. A pesar de los avances diagnósticos, continúa asociándose a alta morbimortalidad y riesgo de secuelas neurológicas a largo plazo, especialmente en niños y adultos mayores.

Una revisión reciente sintetiza los progresos en la comprensión de su epidemiología, fisiopatología y tratamiento, destacando la importancia de integrar vigilancia, diagnóstico oportuno y estrategias preventivas.

Un punto central es la Organización Mundial de la Salud, cuyo informe técnico sobre encefalitis establece lineamientos estratégicos para fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la capacidad diagnóstica y promover intervenciones preventivas en distintos contextos sanitarios. El documento subraya que una proporción significativa de casos permanece sin etiología confirmada, lo que limita el abordaje específico y la estimación real de la carga global.

En términos fisiopatológicos, la lesión cerebral en la encefalitis viral no depende exclusivamente de la replicación viral, sino también de la respuesta inflamatoria del huésped, que puede amplificar el daño neuronal. Este entendimiento ha impulsado la exploración de terapias inmunomoduladoras complementarias al tratamiento antiviral estándar.

En el caso de la encefalitis por virus del herpes simple —una de las formas más estudiadas y con tratamiento antiviral específico— la administración concomitante de dexametasona no se asoció con peor pronóstico ni con persistencia viral en el líquido cefalorraquídeo. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que tampoco mejora de manera significativa los desenlaces clínicos globales, lo que mantiene abierto el debate sobre su uso sistemático.

La revisión también destaca que, en entornos con recursos limitados, intervenciones simples y protocolizadas pueden incrementar sustancialmente la proporción de pacientes que reciben un diagnóstico sindrómico o etiológico adecuado. Esto incluye la estandarización de algoritmos clínicos, el acceso a pruebas básicas y la capacitación del personal sanitario.

Prevención, vigilancia y redes colaborativas

Más allá del tratamiento agudo, el documento enfatiza que las medidas preventivas tienen el mayor potencial para salvar vidas. Entre ellas se incluyen el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia, el control de vectores en regiones endémicas y la implementación de vacunas establecidas y emergentes frente a virus neurotrópicos.

Los autores subrayan que el desarrollo de inmunoterapias dirigidas requerirá comprender con mayor precisión los mecanismos fisiopatológicos responsables de la lesión cerebral secundaria. Para ello, serán necesarias redes multicéntricas a gran escala capaces de llevar adelante ensayos prospectivos y adaptativos que evalúen intervenciones combinadas.

En síntesis, la actualización evidencia que, aunque persisten desafíos diagnósticos y terapéuticos, el avance en la comprensión de la interacción entre virus y respuesta inmune abre nuevas oportunidades para optimizar el manejo clínico. Mientras tanto, la prevención y la vigilancia continúan siendo pilares fundamentales en la lucha contra la encefalitis viral a nivel global.

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