Un hombre de 77 años desarrolló una rara y grave complicación ocular apenas 12 días después de someterse a una cirugía con implante de drenaje para controlar un glaucoma de ángulo cerrado que no respondía al tratamiento convencional.
El paciente, que ya presentaba una pérdida visual progresiva, acudió a urgencias por dolor intenso, hinchazón de los párpados, disminución severa de la visión y limitación de los movimientos oculares. Su capacidad visual había caído hasta percibir únicamente la luz.
Los estudios revelaron una endoftalmitis aguda, una infección dentro del ojo que posteriormente evolucionó a panoftalmitis con celulitis orbitaria, una condición excepcionalmente infrecuente en la que la infección compromete prácticamente todas las estructuras oculares y los tejidos que rodean la órbita.
Las imágenes mostraron inflamación extensa dentro y fuera del globo ocular, protrusión del ojo y compromiso de los tejidos orbitarios. Ante la gravedad del cuadro, los especialistas administraron antibióticos intraoculares, sistémicos y tópicos de amplio espectro, además de realizar una cirugía de vitrectomía para intentar controlar la infección.
Aunque los cultivos microbiológicos resultaron negativos, los hallazgos clínicos y radiológicos apoyaron firmemente el diagnóstico de una infección severa. Los autores señalan que los resultados negativos pueden explicarse por el uso previo de antibióticos o por una baja carga bacteriana al momento de la toma de muestras.
A pesar del riesgo de pérdida permanente de la visión, el paciente mostró una evolución favorable. La inflamación orbitaria desapareció completamente y su agudeza visual mejoró desde la percepción de luz hasta 20/250, evitando la pérdida total del ojo.
Los investigadores destacan que esta complicación es extremadamente rara tras los implantes de drenaje para glaucoma, pero subrayan la importancia de reconocer rápidamente los síntomas y actuar de manera multidisciplinaria para preservar la visión.
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