Los malos recuerdos no se quedan en la mente: también pueden interrumpir el sueño 

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Investigadores identificaron que los recuerdos emocionales pueden influir directamente en la calidad del sueño al reactivar grupos específicos de neuronas durante el descanso.

¿Alguna vez ha sentido que una mala experiencia le impide dormir bien? Un nuevo estudio publicado en la revista Science aporta evidencia de que los recuerdos emocionales pueden influir directamente en la calidad del sueño.

La investigación, realizada por científicos de China y Estados Unidos, encontró que los recuerdos negativos tienden a fragmentar el sueño, mientras que los recuerdos positivos contribuyen a estabilizarlo, gracias a la activación de diferentes circuitos neuronales en el cerebro.

Los recuerdos pueden alterar el sueño

Durante años, los científicos han estudiado cómo el sueño ayuda a consolidar los recuerdos. Sin embargo, esta investigación exploró la relación inversa: si los recuerdos almacenados pueden modificar la forma en que dormimos.

Para ello, los investigadores analizaron los llamados engramas de memoria, grupos de neuronas encargados de almacenar experiencias específicas. En experimentos con ratones, los animales fueron expuestos a experiencias negativas asociadas al miedo y a experiencias sociales positivas. Posteriormente, se registró su actividad cerebral durante el sueño.

Los resultados mostraron que las experiencias negativas provocaban un sueño más fragmentado, con más despertares y períodos más cortos de sueño profundo. En cambio, los recuerdos positivos favorecían un descanso más estable. Los científicos observaron que las neuronas asociadas a recuerdos de miedo se activaban justo antes de que los animales despertaran. Además, al bloquear estas neuronas, la fragmentación del sueño desaparecía.

Por el contrario, las neuronas vinculadas a experiencias positivas se conectaban con regiones cerebrales relacionadas con el sueño profundo, ayudando a mantener un descanso más continuo.

Potencial para nuevos tratamientos

Los investigadores también encontraron que, en modelos de estrés crónico, la alteración del sueño estaba relacionada con la reactivación de recuerdos estresantes. Al inhibir estas neuronas, los patrones normales de sueño se recuperaban.

Aunque el estudio se realizó exclusivamente en ratones, los autores consideran que sus hallazgos podrían contribuir al desarrollo de nuevas estrategias para tratar trastornos del sueño, estrés y depresión, al intervenir directamente sobre los circuitos cerebrales que almacenan recuerdos emocionales.

Fuente original aquí

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