“Se trata de una condición rara y benigna caracterizada por sangrado vaginal sin otros signos de activación puberal”, describen los autores del caso publicado en el American Journal of Case Reports. Este reporte evidencia cómo un cuadro que simula pubertad precoz puede corresponder a una entidad mucho más benigna, pero de difícil diagnóstico.
El caso corresponde a una niña de 17 meses que presentó sangrado vaginal recurrente durante tres meses consecutivos, con un patrón similar al ciclo menstrual. Este hallazgo generó alta sospecha de pubertad precoz, una condición que implica activación temprana del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas.
Sin embargo, la evaluación clínica reveló un dato clave: ausencia total de caracteres sexuales secundarios, incluyendo desarrollo mamario o vello púbico, con un estadio Tanner I, compatible con estado prepuberal.
Los estudios complementarios reforzaron este hallazgo. La ecografía pélvica mostró útero y ovarios con características prepuberales, sin masas, quistes ni anomalías estructurales. Además, los niveles hormonales —incluyendo hormona luteinizante y foliculoestimulante— se encontraban dentro de rangos normales para la edad, descartando activación endocrina.
También se excluyeron otras causas de sangrado genital en la infancia. El examen físico evidenció genitales externos normales, sin signos de trauma, infección o abuso, y no se identificaron cuerpos extraños ni procesos inflamatorios. La edad ósea, evaluada mediante radiografía, correspondía a la edad cronológica, lo que apoyaba aún más un estado no puberal.
Tras descartar causas estructurales, hormonales e infecciosas, se estableció el diagnóstico de menarquia precoz aislada, una entidad poco frecuente y considerada de exclusión. En estos casos, el sangrado ocurre sin activación real del eje hormonal, lo que explica su curso benigno.
El manejo incluyó tratamiento con ácido tranexámico, logrando control del sangrado y evolución clínica favorable. Este tipo de pacientes requiere seguimiento, pero generalmente no presenta complicaciones a largo plazo.
Este caso resalta que no todo sangrado vaginal en la infancia corresponde a pubertad precoz, y que una evaluación sistemática es clave para evitar intervenciones innecesarias.
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