Menopausia y aumento de peso: los cambios hormonales que transforman el metabolismo femenino

original web 2026 06 02t110947.719
Dra. Melba Feliciano, endocrinóloga y presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología. Foto original PHL.

Uno de los cambios que más preocupa a las mujeres durante la menopausia es el aumento de peso, especialmente alrededor de la cintura. Aunque muchas pacientes atribuyen este fenómeno únicamente a la alimentación o a una disminución de la actividad física, la realidad es mucho más compleja y está estrechamente relacionada con los cambios hormonales propios de esta etapa.

La Dra. Melba Feliciano, endocrinóloga y presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología, explicó que la reducción progresiva de los niveles de estrógeno modifica profundamente el metabolismo femenino y favorece la acumulación de grasa abdominal y visceral. La entrevista completa en el siguiente video:

La grasa abdominal no es solo un asunto estético

Según la especialista, el estrógeno desempeña un papel importante en los mecanismos que permiten utilizar y movilizar la grasa corporal.

A medida que esta hormona disminuye durante la perimenopausia y la menopausia, la grasa comienza a acumularse progresivamente en la región abdominal. “La cintura comienza lentamente a ensancharse y vemos que, por más ejercicio que hagamos, seguimos ganando peso. No es simplemente una cuestión de dieta; es un proceso relacionado con los cambios hormonales”, explicó.

Con el tiempo, parte de esa grasa se deposita en el compartimento visceral, rodeando órganos internos y aumentando el riesgo de múltiples enfermedades. “La grasa visceral es la grasa dañina para el corazón y también la que se acumula en el hígado. Por eso podemos ver mujeres que nunca habían tenido hígado graso y comienzan a desarrollarlo después de la menopausia”.

Además de favorecer la acumulación de grasa, la disminución de estrógenos contribuye a la pérdida progresiva de masa muscular, un fenómeno conocido como sarcopenia.

La reducción del tejido muscular afecta la fuerza física, disminuye el gasto energético y puede dificultar la realización de actividad física regular. “La masa muscular es una de las cosas que se va perdiendo cuando disminuye el estrógeno. Al disminuir la masa muscular, también disminuye la fortaleza para hacer ejercicio y realmente va cambiando nuestro cuerpo”.

La endocrinóloga añadió que durante esta etapa también se producen cambios en el metabolismo de los carbohidratos y una disminución de la sensibilidad a la insulina, factores que aumentan el riesgo de desarrollar problemas metabólicos.

Mayor riesgo de síndrome metabólico

La combinación de grasa visceral, sarcopenia, resistencia a la insulina y alteraciones hormonales puede favorecer el desarrollo del síndrome metabólico, una condición asociada con enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. “Podemos tener triglicéridos aumentados, colesterol aumentado, elevación de la presión arterial e intolerancia a la glucosa. Son varios factores que afectan nuestra salud cardiometabólica”, advirtió.

Además, explicó que la grasa visceral favorece una mayor activación del cortisol, hormona que también puede contribuir a empeorar las alteraciones metabólicas observadas durante la menopausia.

Para reducir el impacto de estos cambios, la Dra. Feliciano recomienda adoptar estrategias dirigidas a preservar la masa muscular y mejorar la salud metabólica.

Entre ellas, destaca una alimentación rica en proteínas y la incorporación de ejercicios de resistencia o pesas, complementados con actividad aeróbica regular. “Necesitamos una dieta alta en proteínas, al menos 1.2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, para ayudar a mantener la masa muscular durante esta etapa”, indicó.

Asimismo, recomendó evitar utilizar los dulces y carbohidratos como respuesta a la ansiedad o a los cambios emocionales asociados con la menopausia, ya que esto puede agravar el aumento de peso y las alteraciones metabólicas.

Terapia hormonal y nuevos tratamientos

La especialista explicó que la terapia hormonal de reemplazo puede ayudar a reducir algunas de las manifestaciones metabólicas de la menopausia al compensar parcialmente la disminución de estrógenos. Sin embargo, enfatizó que no todas las mujeres son candidatas a este tratamiento.

“No toda mujer es candidata a reemplazo de estrógeno. Hay que evaluar antecedentes médicos, riesgo de trombosis y otras condiciones antes de tomar una decisión”.

También destacó que, en determinados casos, los tratamientos hormonales pueden combinarse con medicamentos como los agonistas del receptor GLP-1, que han demostrado beneficios en el control del peso y otros parámetros metabólicos. “Los estrógenos se pueden combinar con los GLP-1 y esto puede llevar a mejores resultados en el manejo de esta situación metabólica”, concluyó.

Últimos artículos

Accede a la revista sobre Mieloma Múltiple

ingresa tus datos para
recibir la revista por email