Un ensayo clínico aleatorizado reveló que pacientes con artritis reumatoide (AR) en tratamiento con abatacept presentan una respuesta inmunológica reducida tras recibir la vacuna recombinante contra el herpes zóster (RZV). A pesar de que la vacuna demostró ser segura y bien tolerada, los resultados sugieren una posible protección clínica insuficiente en esta población.
Respuesta inmune limitada tras la vacunación
El estudio evaluó la inmunogenicidad de la RZV en pacientes con AR bajo tratamiento estable con abatacept, administrado por vía intravenosa o subcutánea. Los participantes recibieron dos dosis de la vacuna con un intervalo de ocho semanas.
A las cuatro semanas de la segunda dosis, solo el 42,3 % de los pacientes vacunados alcanzó una respuesta humoral significativa, definida como un aumento de al menos cuatro veces en los anticuerpos IgG contra la glicoproteína E. En contraste, ningún participante del grupo placebo mostró este tipo de respuesta.
En cuanto a la inmunidad celular, los resultados también fueron modestos. Solo el 18,4 % de los pacientes vacunados presentó una respuesta celular relevante frente al 7,1 % del grupo placebo en la semana 12. Estos datos reflejan una activación inmunológica limitada en pacientes que reciben este tipo de terapia inmunomoduladora.
La vía de administración del abatacept influye en la respuesta
Un hallazgo relevante del estudio fue la diferencia en la respuesta inmunológica según la vía de administración del abatacept. Los pacientes que recibían el fármaco por vía subcutánea mostraron mejores resultados tanto en la respuesta humoral como celular en comparación con aquellos que lo recibían por vía intravenosa.
En términos de seguridad, la vacuna fue bien tolerada y no se observó un aumento en los brotes de artritis reumatoide en comparación con el grupo placebo.
A la semana 60, el 50 % de los pacientes con administración subcutánea alcanzó respuesta humoral, frente a solo el 12 % en el grupo intravenoso. Asimismo, la respuesta celular a la semana 12 fue significativamente mayor en el grupo subcutáneo (42 % vs. 6 %).
Sin embargo, las reacciones en el sitio de inyección fueron frecuentes, reportadas en el 80 % de los pacientes vacunados, aunque en su mayoría fueron leves y no graves. Se reportaron seis eventos adversos graves (cinco en el grupo vacunado), incluyendo tres muertes; no obstante, todos fueron considerados no relacionados con la vacunación.
Implicaciones clínicas: ¿es suficiente la protección?
Los autores del estudio advierten que la respuesta inmunológica atenuada observada podría traducirse en una protección clínica limitada frente al herpes zóster en pacientes tratados con abatacept. “Los pacientes que reciben abatacept pueden no desarrollar una respuesta inmunitaria suficiente tras la vacunación, lo que sugiere la necesidad de explorar estrategias alternativas”, señalaron los investigadores.
Entre las principales limitaciones se encuentran el tamaño reducido de la muestra y la ausencia de un grupo comparador de pacientes con AR que no estuvieran en tratamiento con abatacept. Además, el estudio no tuvo suficiente poder estadístico para evaluar completamente el impacto del uso concomitante de metotrexato.
Fuente original aquí









