Paro cardíaco traumático ¿Por qué las compresiones no siempre son el primer paso?

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Dra. Stephanie Marrero, emergencióloga con subespecialidad en medicina prehospitalaria y sonografía. Foto suministrada al PHL.

Cuando una persona sufre un paro cardíaco después de un trauma, la estrategia de reanimación no puede ser exactamente igual a la utilizada ante un paro cardíaco de origen médico.

La razón está en el mecanismo que llevó al corazón a detenerse. Mientras un paro médico puede estar relacionado con un infarto agudo de miocardio o una arritmia maligna, el paro cardíaco traumático suele ser consecuencia de lesiones potencialmente reversibles que requieren una intervención inmediata.

Así lo explicó la Dra. Stephanie Marrero, emergencióloga con subespecialidades en medicina prehospitalaria y sonografía, quien destacó que entre las principales causas se encuentran la hemorragia masiva, el choque hipovolémico, la hipoxia, el neumotórax a tensión y el taponamiento cardíaco. “El paro cardíaco traumático tiene una fisiopatología distinta a lo que es el paro cardíaco de origen médico”.

Cuando el corazón está “vacío”

Una de las situaciones más críticas ocurre cuando el paciente ha perdido una cantidad importante de sangre.

La hemorragia masiva puede producir un choque hipovolémico y reducir drásticamente el volumen que llega al corazón. En ese contexto, las compresiones torácicas por sí solas no solucionan la causa del paro. “De nada vale reanimar un corazón que está vacío porque no vas a tener movimiento o perfusión a lo que son otros órganos”.

Por eso, la prioridad es identificar qué está provocando la ausencia de circulación y corregirlo con rapidez. Este principio también está reflejado en las recomendaciones contemporáneas para el trauma. La actualización ATLS 11 modificó el enfoque tradicional ABCDE a xABCDE, colocando el control de la hemorragia externa exanguinante antes de la evaluación convencional de la vía aérea, respiración y circulación en los pacientes donde corresponda.

Las causas reversibles deben tratarse al mismo tiempo

La Dra. Marrero explicó que la reanimación debe dirigirse simultáneamente a las diferentes causas que pueden estar comprometiendo la vida del paciente.

Entre las principales se encuentran, hemorragia masiva y choque hipovolémico, hipoxia por obstrucción de la vía aérea o ventilación inadecuada, neumotórax a tensión, taponamiento cardíaco, lesiones cardíacas potencialmente reparables, hipotermia profunda y algunas alteraciones metabólicas graves.

Las recomendaciones 2025 del European Resuscitation Council para el paro cardíaco traumático también plantean priorizar el tratamiento de las causas reversibles y realizar las intervenciones de acuerdo con la prioridad clínica, en lugar de seguir necesariamente una secuencia rígida. Entre las medidas contempladas están el control de hemorragias, la oxigenación, la descompresión torácica, el manejo del taponamiento, la estabilización pélvica y el uso de productos sanguíneos. “Es bien importante que las intervenciones se hagan de forma simultánea”

El control de una hemorragia externa puede comenzar con medidas como presión directa, torniquetes o vendajes hemostáticos. Cuando existe sospecha de una fractura pélvica, también pueden utilizarse dispositivos de estabilización pélvica.

Pero el tratamiento no termina con detener el sangrado visible. El paciente puede continuar perdiendo sangre internamente, por lo que resulta fundamental reconocer rápidamente el choque hemorrágico y activar los recursos necesarios. La estrategia moderna busca evitar que la pérdida de sangre evolucione hacia un deterioro fisiológico cada vez mayor.

De las compresiones al tratamiento de la causa

Para la Dra Stephanie Marrero, uno de los avances más importantes de la última década ha sido precisamente cambiar la manera de pensar frente al paciente traumatizado en paro. “El cambio de paradigma… es tratar de hacer un cambio en la mente, desaprender y volver a aprender”.

Esto no significa que las compresiones torácicas dejen de formar parte de la atención cuando están indicadas. Significa que, en un paro traumático, el equipo debe preguntarse inmediatamente qué está provocando la ausencia de circulación y qué puede corregirse. La hemorragia, la falta de oxígeno, el neumotórax a tensión y el taponamiento cardíaco pueden requerir intervenciones específicas y urgentes.

En palabras de la especialista, el objetivo es claro. “Tratar de parar sangrado y tratar de revertir causas reversibles”. La reanimación del paro cardíaco traumático, por tanto, exige rapidez, coordinación y capacidad para reconocer que no todos los paros cardíacos tienen el mismo origen ni deben enfrentarse de la misma manera

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