El creciente uso de medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como semaglutida, comercializada como Ozempic y Wegovy, ha traído consigo nuevos términos populares en redes sociales y medios de comunicación, entre ellos el llamado «aliento Ozempic».
Aunque el término no corresponde a un diagnóstico médico formal, especialistas en salud oral señalan que algunos pacientes tratados con estos medicamentos sí pueden experimentar mal aliento, sequedad bucal, alteraciones del gusto y otros problemas dentales, fenómenos que podrían estar relacionados principalmente con el efecto de estos fármacos sobre el sistema digestivo.
El retraso del vaciamiento gástrico podría explicar el mal aliento
Según expertos en odontología, muchos de los síntomas orales observados en usuarios de agonistas GLP-1 parecen derivarse del retraso en el vaciamiento del estómago y los intestinos, uno de los mecanismos característicos de estos tratamientos.
El Dr. Aviv Ouanounou, profesor asociado de la Facultad de Odontología de la Universidad de Toronto y coautor de una revisión sobre el tema, explicó que la permanencia prolongada de alimentos en el tracto gastrointestinal puede favorecer la fermentación y el sobrecrecimiento bacteriano, generando olores desagradables.
«Esto crea un entorno propicio para el crecimiento excesivo de bacterias y la fermentación, lo que provoca un olor que se percibe como mal aliento», señaló el especialista. Este proceso también puede favorecer la aparición de los llamados «eructos con olor a azufre», uno de los efectos gastrointestinales reportados con mayor frecuencia por algunos pacientes.
La sequedad bucal es el efecto oral más frecuente
La xerostomía o boca seca constituye el cambio bucodental más común asociado a estos medicamentos, de acuerdo con la Asociación Dental Americana.
La Dra. Jennifer L. Thompson, presidenta del Consejo de Práctica Odontológica de la entidad, advirtió que la disminución de la producción de saliva puede desencadenar múltiples complicaciones. «La sequedad bucal puede contribuir a otros problemas como el mal aliento, cambios en el sabor, sensibilidad dental y un mayor riesgo de caries y enfermedad de las encías», indicó.
La evidencia científica sugiere que la semaglutida podría afectar directamente el funcionamiento de las glándulas salivales, alterando la producción normal de saliva.
La saliva desempeña un papel esencial en la salud oral, ya que ayuda a neutralizar los ácidos, eliminar restos de alimentos y controlar el crecimiento bacteriano. Cuando disminuye, aumenta el riesgo de caries, inflamación gingival y halitosis. Las investigaciones también muestran que los usuarios de agonistas GLP-1 presentan una mayor probabilidad de desarrollar enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Además, entre algunos pacientes se han reportado episodios de náuseas y vómitos, lo que expone la cavidad oral a los ácidos gástricos. Esta exposición repetida puede provocar:
- Erosión del esmalte dental.
- Mayor sensibilidad dental.
- Incremento del riesgo de caries.
- Persistencia del mal aliento.
Los especialistas enfatizan que los síntomas orales aislados no permiten diagnosticar afecciones como gastroparesia o sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO). Sin embargo, recomiendan una evaluación médica cuando estos síntomas son persistentes o se acompañan de manifestaciones gastrointestinales importantes.
Algunos pacientes tratados con agonistas GLP-1 reportan una modificación en la percepción de los sabores, incluyendo sensaciones metálicas o amargas.
Aunque el mecanismo aún no se comprende completamente, investigaciones recientes sugieren que la activación prolongada de los receptores GLP-1 podría modificar la forma en que las células gustativas responden a ciertos estímulos. Esto podría disminuir la percepción de algunos sabores, especialmente los dulces, y hacer que los sabores amargos resulten más intensos o desagradables.
Recomendaciones para controlar el «aliento Ozempic» y otros síntomas orales
Los expertos destacan que estos efectos adversos no suelen ser motivo suficiente para suspender un tratamiento que puede resultar altamente beneficioso para el control de la diabetes tipo 2 y la obesidad. Sin embargo, sí recomiendan adoptar medidas preventivas.
Para la boca seca
- Beber abundante agua e infusiones sin azúcar.
- Masticar chicles sin azúcar con xilitol para estimular la saliva.
- Utilizar sprays, geles o enjuagues hidratantes.
- Consultar al médico si los síntomas son severos.
Para el mal aliento y los eructos sulfurosos
- Cepillarse los dientes dos veces al día durante al menos dos minutos.
- Utilizar hilo dental diariamente.
- Emplear una pasta dental antibacteriana con flúor y zinc.
- Limpiar la lengua regularmente con un raspador lingual.
- Enjuagarse la boca con agua después de cada comida.
Si existen vómitos o reflujo
- Consumir comidas pequeñas y frecuentes.
- Evitar alimentos desencadenantes, especialmente los muy grasos o ácidos.
- No cepillarse los dientes inmediatamente después de vomitar; se recomienda esperar al menos 30 minutos.
- Utilizar pasta dental para dientes sensibles si existe erosión o sensibilidad.
Los especialistas recomiendan que los pacientes que experimenten sequedad bucal, reflujo persistente o vómitos frecuentes consulten periódicamente con su dentista.
En algunos casos, puede ser aconsejable realizar controles odontológicos cada 3 o 4 meses, en lugar del intervalo habitual de seis meses, con el fin de prevenir complicaciones y detectar tempranamente posibles daños en la salud oral.









