Síndrome de Nicolau tras inyección intramuscular provoca necrosis extensa en paciente transgénero

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Lesión cutánea necrótica secundaria a síndrome de Nicolau tras una inyección intramuscular, una rara complicación iatrogénica caracterizada por isquemia y necrosis tisular.

Una reacción extremadamente rara a una inyección intramuscular desencadenó una lesión cutánea devastadora. “El síndrome de Nicolau es una complicación poco frecuente pero potencialmente grave asociada a la administración parenteral de medicamentos”, señalan los autores del caso publicado en Journal of Clinical Medicine. El reporte describe a una mujer transgénero de 22 años que desarrolló necrosis extensa en el sitio de inyección, una evolución característica de esta reacción iatrogénica.

La paciente consultó tras presentar dolor intenso y cambios cutáneos inmediatos en el sitio de la inyección, que rápidamente progresaron a áreas livedoides y posteriormente a necrosis tisular. Este patrón clínico es típico del síndrome de Nicolau, también conocido como embolia cutis medicamentosa, una complicación rara descrita tras la administración intramuscular o intraarticular de diversos fármacos.

El examen clínico evidenció lesiones cutáneas necróticas con compromiso profundo de los tejidos, lo que obligó a iniciar un manejo especializado para evitar mayor daño local. Los autores explican que el síndrome suele iniciar con dolor súbito y severo en el sitio de inyección, seguido de cambios violáceos o reticulados en la piel que pueden evolucionar rápidamente hacia necrosis.

Aunque la fisiopatología no se comprende completamente, se cree que el cuadro puede estar relacionado con inyección intraarterial accidental, vasoespasmo intenso o embolización del medicamento, lo que provoca isquemia cutánea y destrucción tisular. Este mecanismo explica la progresión rápida de las lesiones y la gravedad potencial de la complicación.

El manejo en estos casos depende de la extensión del daño tisular e incluye tratamiento del dolor, control de la infección, cuidados avanzados de heridas e incluso intervenciones quirúrgicas reconstructivas cuando existe necrosis extensa.

Los autores subrayan que, aunque el síndrome de Nicolau es raro, el reconocimiento temprano del dolor desproporcionado y los cambios cutáneos inmediatos tras una inyección puede ser clave para limitar el daño tisular y mejorar el pronóstico del paciente.

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