Especialistas reconocen que la falta de comunicación efectiva entre subespecialistas y médicos primarios sigue siendo una brecha crítica en el cuidado del paciente, particularmente en oncología. A la par, llaman a derribar mitos sobre el cuidado paliativo y el hospicio, poniendo la calidad de vida en el centro de las decisiones médicas.
Durante una reciente discusión en el podcast ‘De Célula a Célula’, el Dr. Cristian Rodríguez, hematólogo-oncólogo, especialista en trasplante de médula ósea, el Dr. Pietri, médico primario con más de 20 años de experiencia; el hematólogo-oncólogo e investigador adscrito al Centro Comprensivo de Cáncer, Dr. Alexis Cruz; y Carlos Méndez, administrador de TCT Oncology, pusieron sobre la mesa una realidad que muchos profesionales reconocen, pero que pocas veces se aborda con franqueza: la comunicación entre subespecialistas y médicos primarios no siempre ocurre como debería.
Aunque en congresos y presentaciones se muestran modelos ideales, la práctica diaria dista de ese estándar. “No siempre se recibe la comunicación de los subespecialistas. Así que tenemos trabajo por hacer, y es importante reconocerlo”, admitió el doctor Pietri, al señalar que el problema no responde necesariamente a mala fe, sino a la sobrecarga del sistema y a procesos poco efectivos.
El especialista explicó que, con frecuencia, la información clínica termina dependiendo del paciente, quien recibe documentos o indicaciones para entregarlas a su médico de cabecera, pero que muchas veces se olvidan o se transmiten de forma incompleta.
“El paciente dice: ‘Creo que me dijo tal cosa, es lo que yo me acuerdo’. Entonces uno se pregunta: ¿qué hago ahora?”, relató el doctor Pietri.
Esta falta de comunicación puede tener consecuencias serias, especialmente en pacientes oncológicos que reciben quimioterapia y luego presentan efectos secundarios lejos del centro especializado.
“El paciente puede ir lejos a buscar tratamiento, pero enfrenta las secuelas cerca de su médico primario. Si ese médico no sabe qué quimioterapia recibe, qué antiemético usar o si puede emplear factores de crecimiento, el riesgo aumenta”, advirtió el doctor Rodríguez.
El doctor Rodríguez enfatizó que síntomas como náuseas, vómitos, disminución de los conteos sanguíneos o fiebre neutropénica suelen ser atendidos primero por el médico primario o en una sala de emergencias.
“Muchas veces la sala de emergencia empeora la situación. Yo siempre digo que la sala de emergencia enferma más al paciente que ir a su médico de cabecera”, señaló el doctor Pietri. Ante este panorama, recalcó la necesidad de “cerrar el círculo de comunicación” y asumir responsabilidades desde las prácticas médicas.
“Hemos tenido que dedicar una persona solo a imprimir notas y enviarlas al primario, porque vimos los beneficios. Antes no lo hacíamos y no nos iba tan bien; ahora estamos mejor”, sostuvo Carlos Méndez. También hizo un llamado directo a los pacientes: “Si el especialista no te da la nota, pídesela. Eso le va a ayudar a tu médico primario”.
El mensaje central fue claro: mejorar la comunicación entre médicos y normalizar las conversaciones sobre metas de cuidado no solo fortalece el sistema de salud, sino que coloca al paciente, y su calidad de vida, en el lugar que le corresponde.









