FDA aprueba nueva opción para pacientes con cáncer de vías biliares previamente tratado

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La aprobación incorpora una nueva terapia dirigida para pacientes con cáncer de vías biliares avanzado que ya han recibido tratamiento.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó lirafugratinib (Lyrfigtu), un inhibidor oral del receptor del factor de crecimiento de fibroblastos 2 (FGFR2), para adultos con colangiocarcinoma previamente tratado que presentan fusiones u otras reorganizaciones de FGFR2.

La autorización contempla pacientes con cáncer de vías biliares irresecable, localmente avanzado o metastásico, una enfermedad en la que las alternativas terapéuticas pueden ser limitadas, especialmente después de tratamientos previos.

El colangiocarcinoma se origina en los conductos que transportan la bilis y puede presentar alteraciones moleculares que influyen en su comportamiento y en las opciones de tratamiento disponibles. En Estados Unidos se diagnostican alrededor de 8.000 nuevos casos al año.

La principal evidencia que respaldó la aprobación provino del ensayo clínico de fase I/II ReFocus, que incluyó a 116 pacientes con colangiocarcinoma positivo para FGFR2 que habían recibido tratamiento previamente y que no habían sido expuestos antes a un inhibidor de FGFR.

En este grupo, lirafugratinib alcanzó una tasa de respuesta objetiva del 46 %, lo que significa que cerca de la mitad de los pacientes evaluados presentaron una reducción del tumor de acuerdo con los criterios utilizados en el estudio. La mediana de supervivencia libre de progresión fue de 11,3 meses. Además, el 49,2 % de los pacientes permanecía sin progresión a los 12 meses.

En cuanto a la supervivencia global, la mediana fue de 22,8 meses, mientras que la supervivencia global a 12 meses alcanzó el 74,6 %. El 96,5 % de los participantes logró control de la enfermedad.

Un mecanismo dirigido a FGFR2

De acuerdo con información difundida por el fabricante, lirafugratinib utiliza un mecanismo de unión covalente e irreversible que busca mantener una inhibición sostenida de FGFR2, incluyendo algunas mutaciones asociadas con resistencia que pueden aparecer después del uso de otros inhibidores de FGFR.

La estrategia también se caracteriza por una acción más selectiva sobre FGFR2, en comparación con inhibidores anteriores que actuaban sobre varios miembros de la familia FGFR. Para la oncóloga Lipika Goyal, del Stanford Cancer Center, este mecanismo podría permitir una inhibición potente y sostenida de FGFR2, al tiempo que limita la actividad sobre otras isoformas del receptor.

La aprobación también vuelve a poner sobre la mesa el papel de las pruebas moleculares en pacientes con colangiocarcinoma.

Alison Schram, oncóloga del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, destacó que los resultados del estudio respaldan la necesidad de realizar pruebas que permitan identificar alteraciones como las fusiones de FGFR2 y así determinar qué pacientes pueden ser candidatos a terapias dirigidas.

Este enfoque resulta especialmente relevante en tumores avanzados, donde conocer las características moleculares del cáncer puede ampliar las posibilidades terapéuticas disponibles para determinados pacientes.

Efectos adversos y advertencias

Entre los eventos adversos relacionados con el tratamiento de grado 3 o superior más frecuentes estuvieron la eritrodisestesia palmo-plantar, conocida también como síndrome mano-pie, que se presentó en el 32,8 % de los pacientes, y la estomatitis, reportada en el 12,1 %.

La información de prescripción incluye además advertencias y precauciones relacionadas con toxicidad ocular, hiperfosfatemia, mineralización de tejidos blandos y toxicidad embriofetal. Según Elevar Therapeutics, fabricante del medicamento, se espera que lirafugratinib esté disponible en Estados Unidos antes de finalizar 2026.

La autorización de lirafugratinib incorpora una nueva alternativa dirigida para pacientes con colangiocarcinoma avanzado y alteraciones en FGFR2 que ya han recibido tratamiento. Los resultados del ensayo ReFocus muestran respuestas tumorales y control de la enfermedad durante periodos prolongados, mientras que el perfil de seguridad deberá continuar siendo parte central del seguimiento clínico.

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