El mieloma múltiple no solo transforma el curso clínico de quien lo padece, también redefine su salud mental. En un escenario donde la innovación terapéutica ha mejorado la sobrevida, especialistas advierten que el impacto emocional, cognitivo y conductual de la enfermedad sigue siendo un desafío crítico, muchas veces subestimado dentro del abordaje oncológico integral.
En este contexto, la psiquiatría se posiciona como un componente esencial dentro del abordaje multidisciplinario, especialmente en escenarios complejos como los trasplantes de médula ósea.
Salud mental y mieloma múltiple: una relación inseparable
“Como enfermedad sistémica, también va a afectar nuestra conducta, nuestro patrón del sueño, nuestras emociones y nuestro estado mental”, explicó el Dr. Hernández, al subrayar que la salud mental forma parte del curso clínico del paciente y no un componente aislado.
Este impacto comienza desde el momento del diagnóstico. El especialista detalló que los pacientes atraviesan distintas fases emocionales, lo que refleja la carga psicológica que implica enfrentar una enfermedad oncológica.
Sin embargo, advirtió que estas respuestas no deben minimizarse. “Decir que es normal sentirse así no es suficiente. Si hay síntomas, hay que tratarlos”, enfatizó, destacando la importancia de intervenir de forma temprana para evitar que estos afecten la evolución del paciente.
Además del componente emocional, existen factores clínicos que pueden agravar este escenario. “Factores como la hipercalcemia, infecciones o incluso los tratamientos pueden alterar el funcionamiento del cerebro”, señaló el especialista, explicando el origen de múltiples síntomas neuropsiquiátricos.
Más allá del diagnóstico, síndromes frecuentes y desafíos clínicos
“El mieloma múltiple puede producir manifestaciones neurológicas y psiquiátricas, ya sea por la enfermedad misma o por sus complicaciones”, indicó el Dr. Hernández, al describir un espectro clínico que va más allá de lo hematológico.
En términos de prevalencia, el psiquiatra destacó que “la depresión puede presentarse entre un 20 % y un 40 % de los pacientes”, mientras que “la ansiedad puede alcanzar hasta un 44 % y coexistir con depresión en muchos casos”. Estas cifras evidencian la alta carga de síntomas emocionales en esta población.
También explicó que el trastorno de adaptación es frecuente en este contexto. “Es la respuesta emocional esperada ante una situación como esta, pero aun así requiere acompañamiento”, precisó el Dr. Hernández, subrayando que incluso las reacciones consideradas “esperadas” pueden afectar la funcionalidad del paciente.
En cuanto a los efectos del tratamiento, el especialista señaló que “los pacientes pueden experimentar dificultad para concentrarse, problemas de memoria o sensación de ‘neblina mental’”, fenómeno conocido como chemobrain, asociado principalmente a la quimioterapia.
En escenarios más complejos, hizo énfasis en el delirium: “Es una alteración del estado de conciencia provocada por una causa médica”, lo que obliga a un abordaje inmediato tanto del origen como de los síntomas para evitar complicaciones mayores.
En el mieloma múltiple, donde la innovación terapéutica continúa avanzando, el desafío no es solo prolongar la vida, sino garantizar que esa vida tenga calidad, equilibrio y sentido.









