Durante siglos, relatos religiosos han descrito fenómenos como llorar o sudar sangre. Uno de los más conocidos aparece en el Nuevo Testamento, donde se menciona que Jesús de Nazaret sudó gotas de sangre en un momento de profunda agonía.
Hoy, la ciencia sugiere que esto podría tener una explicación médica: la hematohidrosis.
¿Qué es la hematohidrosis?
Es una condición extremadamente rara en la que una persona puede sudar sangre, generalmente en situaciones de estrés intenso.
Se cree que ocurre por la fragilidad de los capilares, que al dilatarse y romperse permiten que la sangre se filtre hacia las glándulas sudoríparas y salga por la piel.
A nivel mundial, se han reportado menos de 100 casos en la literatura científica.
Otra condición relacionada es la hemolacria, en la que las lágrimas contienen sangre. Puede estar asociada a infecciones, lesiones o trastornos oculares, y aunque es rara, tiene causas médicas más claras.
Un caso reportado en 2019 documentó a un paciente con ambas condiciones. Los análisis revelaron alteraciones en genes relacionados con la matriz extracelular, clave para la estructura de los tejidos. Esto podría generar vasos sanguíneos más frágiles, que se rompen con facilidad ante el estrés.
Entre la fe y la ciencia
Aunque estos fenómenos han sido interpretados como divinos, hoy se sabe que pueden tener una base biológica. La hematohidrosis y la hemolacria muestran cómo el cuerpo humano puede responder de forma extrema, especialmente bajo condiciones de estrés y vulnerabilidad genética.
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