FDA autoriza por primera vez un anillo que mide la presión arterial sin manguito

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El dispositivo utiliza señales fisiológicas para estimar la presión arterial sin recurrir a un manguito convencional. FOTO DE linkedin.com/posts/leonardrinser.

La medición de la presión arterial podría estar entrando en una nueva etapa. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó el software que funciona con el Happy Ring, un dispositivo desarrollado por Happy Health que permite estimar la presión arterial sin utilizar un manguito para realizar la medición ni para su calibración, según informó la compañía.

La autorización representa un cambio relevante frente a los métodos tradicionales, ya que el dispositivo busca obtener información sobre la presión arterial a partir de señales fisiológicas captadas por sensores, en lugar de utilizar directamente un brazalete que comprime la arteria.

Una de las principales razones por las que esta tecnología resulta de interés es que la presión arterial puede variar a lo largo del día y durante el sueño. Sin embargo, muchas personas solo tienen registros disponibles de las consultas médicas, que representan mediciones puntuales.

La información citada por Happy Health señala que un estudio realizado en aproximadamente 59.000 pacientes encontró que las mediciones nocturnas de presión arterial aportaban información considerablemente mayor sobre el riesgo de mortalidad que las mediciones obtenidas únicamente en la clínica.

En este contexto, los dispositivos capaces de realizar un seguimiento más frecuente podrían ayudar a identificar cambios que pasarían inadvertidos con mediciones ocasionales.

¿Qué autorizó exactamente la FDA?

La autorización tiene un alcance específico. El sistema está indicado para realizar mediciones puntuales en adultos de 22 a 50 años, tanto en el hogar como en entornos clínicos, siempre que la persona permanezca quieta durante la medición.

Además, existen grupos para los cuales esta autorización no aplica, entre ellos las personas con fibrilación auricular y las mujeres durante el embarazo.

En la evaluación presentada para el dispositivo, las mediciones fueron comparadas con un catéter colocado dentro de una arteria, considerado un método invasivo de referencia. En 85 adultos, el error promedio fue inferior a 1 mmHg, mientras que las mediciones individuales de presión sistólica presentaron una dispersión aproximada de 6 mmHg.

Estas cifras son relevantes para la validación del dispositivo, aunque no significan que una medición calculada por el anillo sea equivalente en todos los escenarios a una medición clínica invasiva.

De medir con un manguito a calcular a partir de señales fisiológicas

La principal diferencia de estos dispositivos es que no «miden» la presión arterial de la misma manera que un tensiómetro convencional. En lugar de utilizar la presión ejercida por un manguito, emplean señales ópticas, características de la piel y movimiento, entre otros parámetros, para estimar los valores de presión arterial.

Esto abre una posibilidad interesante: utilizar dispositivos portátiles para observar tendencias de presión arterial durante periodos prolongados y en situaciones cotidianas.

Pero también plantea una pregunta fundamental: ¿qué tan confiable es una cifra calculada cuando se utiliza para tomar una decisión médica concreta?

El desarrollo del Happy Ring ocurre en un campo tecnológico que ya cuenta con otras propuestas. La empresa suiza Aktiia obtuvo en 2025 autorización de la FDA para Hilo, una pulsera que permite realizar mediciones de presión arterial sin manguito. Sin embargo, este sistema requiere un manguito para su configuración inicial y para realizar recalibraciones periódicas.

Por su parte, la compañía surcoreana Sky Labs desarrolla una tecnología basada en un anillo capaz de monitorizar la presión arterial durante la noche. El dispositivo cuenta con aprobación en Corea del Sur y sus pruebas de 24 horas están cubiertas por el sistema nacional de salud de ese país.

El reto sigue siendo la validación clínica

Aunque los dispositivos sin manguito podrían facilitar el seguimiento de la presión arterial, todavía existen interrogantes importantes sobre su utilización clínica.

La precisión, la población en la que se validan, la frecuencia con la que deben comprobarse sus resultados y la forma de detectar posibles desviaciones del sistema son aspectos fundamentales antes de considerar estas tecnologías como sustitutos generalizados de los tensiómetros convencionales.

Además, algunos de los grupos que pueden beneficiarse especialmente de un control estrecho de la presión arterial, como adultos mayores y personas con fibrilación auricular, no están incluidos en el alcance de esta autorización específica.

El potencial, sin embargo, es significativo: si estas herramientas consiguen ofrecer mediciones suficientemente confiables durante periodos prolongados, podrían contribuir a detectar hipertensión arterial de manera más temprana, especialmente en personas que rara vez se controlan la presión.

La evolución de estos dispositivos marca así una transición desde la medición ocasional hacia un modelo de monitorización continua y personalizada, aunque su verdadero impacto dependerá de la evidencia clínica que respalde su uso en diferentes grupos de pacientes.

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