“Hospital Auxilio Mutuo reporta de 9 a 10 resultados positivos tras aplicar terapias CAR-T”, Dra. Vázquez

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Dra. Mariola Vázquez, Hematóloga oncóloga y especialista en trasplante de médula ósea y terapia celular. Foto tomada por PHL.

“La terapia CAR-T utiliza las propias células T del paciente; se extraen, se modifican en el laboratorio y se convierten en algo más potente para poder atacar el cáncer”, explica la Dra. Mariola Vázquez, hematóloga, oncóloga y especialista en trasplante y terapia celular.

Esta estrategia terapéutica forma parte de una nueva generación de tratamientos basados en terapia celular, que buscan aprovechar y potenciar el sistema inmunológico del propio paciente para combatir tumores que logran evadir las defensas naturales del organismo.

“El cáncer tiene la habilidad de esconderse de nuestras células T y de nuestro sistema inmune, por eso muchas veces es más difícil atacarlo”, señala la Dra. Vázquez.

Según la especialista, este enfoque ha abierto nuevas posibilidades en el tratamiento de algunos cánceres hematológicos complejos, particularmente en pacientes cuya enfermedad no ha respondido a terapias convencionales.

Una terapia que entrena al sistema inmune para atacar el cáncer

El principio de la terapia CAR-T parte de las células T, un componente clave del sistema inmunológico encargado de reconocer y eliminar agentes extraños o células enfermas. Sin embargo, muchos cánceres desarrollan mecanismos para esconderse del sistema inmune y evitar ser atacados.

“Las células T son parte de nuestro sistema inmune y nos ayudan a atacar enfermedades, pero el cáncer logra evadir esa vigilancia”, explica la Dra. Vázquez. En este tratamiento, las células T del paciente se extraen mediante un procedimiento especializado y luego se modifican en laboratorio para expresar receptores capaces de identificar células tumorales específicas.

“Sacamos esas células T del paciente, las llevamos a un laboratorio y las modificamos para que tengan receptores específicos que puedan reconocer esos cánceres”, detalla la Dra. Vázquez. Una vez reprogramadas, estas células se multiplican y se reintroducen en el organismo del paciente, donde actúan como un sistema inmune fortalecido que puede reconocer y atacar directamente el cáncer.

Actualmente, esta terapia cuenta con aprobación de la FDA para varios cánceres hematológicos, entre ellos mieloma múltiple, distintos tipos de linfoma, leucemia linfoblástica aguda de células B y leucemia linfocítica crónica.

“Hoy en día está aprobada para mieloma múltiple, linfomas, incluyendo algunos subtipos como el de células del manto, y también para algunas leucemias”, explica la Dra. Vázquez. La especialista añade que la investigación continúa avanzando con la expectativa de que en el futuro esta estrategia pueda utilizarse en otros tipos de cáncer.

Efectos secundarios y manejo en centros especializados

Aunque el tratamiento ha mostrado resultados prometedores, también puede generar efectos secundarios asociados a la intensa activación del sistema inmunológico. Uno de los más conocidos es el síndrome de liberación de citoquinas (CRS), una respuesta inflamatoria que puede provocar fiebre alta, descenso de la presión arterial o dificultades respiratorias.

“Cuando estas células atacan el cáncer liberan muchas proteínas inflamatorias y eso puede provocar fiebre alta, baja en la presión o cambios en la respiración”, explica la Dra. Vázquez. También pueden aparecer manifestaciones neurológicas conocidas como neurotoxicidad, que van desde dolor de cabeza o confusión hasta síntomas más severos como convulsiones.

“Esa misma inflamación también puede afectar el cerebro y causar síntomas como confusión, pérdida de memoria o incluso convulsiones”, advierte la Dra. Vázquez.

Sin embargo, la mayoría de estos efectos son reversibles cuando se identifican y tratan de manera oportuna, razón por la cual los especialistas enfatizan la importancia de que esta terapia se administre en centros altamente especializados.

En el Hospital Auxilio Mutuo, donde se ha comenzado a implementar este tipo de tratamiento, la experiencia inicial ha sido positiva. “Actualmente llevamos alrededor de nueve a diez terapias CAR-T y los pacientes han evolucionado muy bien”, señala la Dra. Vázquez.

Referido temprano puede ampliar las opciones terapéuticas

Otro aspecto clave para el éxito de estas terapias es la identificación temprana de los pacientes que podrían beneficiarse.

La especialista recomienda que los pacientes con diagnósticos como linfoma, leucemia o mieloma múltiple sean evaluados desde etapas tempranas por equipos especializados, incluso mientras reciben sus primeras líneas de tratamiento. “Cualquier paciente con estas condiciones debería tener una evaluación temprana para saber si podría ser candidato a terapias como CAR-T”, recomienda la Dra. Vázquez.

Esto permite determinar con anticipación si el paciente podría ser candidato a terapias celulares avanzadas, especialmente en escenarios de recaída o enfermedad resistente al tratamiento.

“Muchas veces estas terapias no se utilizan en primera línea, pero cuando el paciente empieza a recaer es importante que llegue a un centro especializado para evaluar estas opciones”, concluye la Dra. Vázquez.

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