En el tratamiento del mieloma múltiple y la amiloidosis, los avances terapéuticos han transformado el pronóstico de los pacientes durante la última década. Sin embargo, detrás de estos resultados también existe un componente esencial que muchas veces pasa desapercibido: el papel de la enfermería oncológica dentro de los equipos multidisciplinarios que acompañan a los pacientes durante todo el proceso de tratamiento.
Para el Dr. Ariel Grajales, hematólogo oncólogo especialista en mieloma múltiple y amiloidosis, el manejo de estas enfermedades no depende únicamente del medicamento indicado, sino de la coordinación entre distintos profesionales de la salud. En ese contexto, la enfermería oncológica se convierte en una pieza clave para garantizar la seguridad del paciente y el éxito terapéutico. Como explica el especialista, “el mieloma probablemente es una de las enfermedades donde las iniciativas multidisciplinarias son más importantes”.
Enfermería oncológica, en primera línea del manejo del paciente
El rol de la enfermería oncológica es fundamental tanto en la administración de los tratamientos como en la vigilancia clínica de los pacientes. Esto cobra especial relevancia con la llegada de terapias más complejas como las CAR-T o los anticuerpos biespecíficos, que requieren monitoreo constante y personal entrenado para identificar posibles efectos adversos.
El Dr. Grajales explica que, en muchos casos, el desafío no es solo indicar el tratamiento, sino garantizar que el paciente pueda recibirlo de manera segura. En ese sentido, señala que “es muy fácil recetar uno de estos medicamentos, pero no necesariamente es tan fácil para el paciente recibirlo”.
Por esta razón, la preparación del equipo de enfermería resulta esencial para anticipar y manejar posibles complicaciones. “Tenemos que educar a nuestros enfermeros sobre cuáles son las posibles toxicidades que nos vamos a encontrar, cómo manejarlas y cómo establecer estrategias para mitigar el riesgo de que ocurran”, explica el Dr. Grajales.
Un equipo multidisciplinario para mejorar los resultados
Además de la enfermería oncológica, el manejo del mieloma también requiere una estrecha colaboración con farmacia clínica y otros profesionales del sistema de salud. Según el especialista, los farmacéuticos clínicos desempeñan un papel importante al verificar dosis, evaluar interacciones entre medicamentos y asegurar que cada paciente reciba el tratamiento adecuado.
“La ayuda de nuestros colegas en farmacia es absolutamente fundamental, porque ellos son los que nos aseguran que estamos dando las dosis correctas y que estamos seleccionando bien al paciente para cada medicamento”, explica el Dr. Grajales.
Para el especialista, entender y anticipar los efectos adversos forma parte del tratamiento. “Nosotros nunca debemos tenerle miedo a los efectos secundarios, tenemos que tenerle miedo a la ignorancia acerca de ellos”, afirma el Dr. Grajales.
El enfoque multidisciplinario también incluye al paciente y su familia, quienes deben estar informados sobre los síntomas que podrían aparecer durante el tratamiento. Como concluye el especialista, “si no les decimos qué puede pasar, ellos cómo nos van a informar cuando aparezcan los síntomas”.
En un escenario donde las terapias continúan evolucionando, el Dr. Grajales considera que la enfermería oncológica seguirá siendo uno de los pilares fundamentales para garantizar tratamientos seguros y efectivos en pacientes con mieloma múltiple y amiloidosis.









