Autora: Sonia Medina Alvarado, PhD
Psicóloga clínica, sobreviviente de leucemia y autora de Elegir vivir en lugar de sobrevivir
Recibir un diagnóstico de cáncer puede dividir la vida en un antes y un después. Lo conozco como psicóloga clínica, pero también desde el lugar más vulnerable: el de paciente.
En 2020 fui diagnosticada con un tipo raro y agresivo de leucemia aguda de fenotipo mixto, con características de ALL y AML, de linaje T. Recibí un pronóstico de aproximadamente seis meses de vida. Mi cotidianidad fue sustituida por quimioterapia, tratamiento intratecal, radiación corporal total y un trasplante de células madre.
Pero había un miedo aún mayor: ¿y si no volvía a ver a mis hijos? Pensaba en todo lo que podía perderme: verlos crecer, acompañarlos en sus logros y continuar formando parte de sus vidas.

¿Cómo se procesa la posibilidad de morir mientras se lucha con todas las fuerzas por vivir?
El cáncer no impacta únicamente el cuerpo. Alcanza la mente, las emociones, la familia, el trabajo y la estabilidad económica. Por ello, la atención debe ser integral e incluir apoyo familiar, social y profesional de salud mental (National Cancer Institute [NCI], 2025).
También es importante conocer nuestro cuerpo y buscar evaluación médica ante cambios persistentes o inexplicables. En la leucemia no existe una prueba rutinaria de cernimiento para la población general, lo que hace particularmente importante consultar oportunamente (NCI, s. f.).
Mi supervivencia también dependió de un donante no relacionado completamente compatible. Aproximadamente siete de cada diez pacientes que necesitan un trasplante no cuentan con un donante completamente compatible dentro de su familia. Históricamente, los pacientes hispanos o latinos han tenido alrededor de un 48 % de probabilidad de encontrar un donante no relacionado completamente compatible 8/8, frente a aproximadamente un 79 % entre pacientes blancos no hispanos (NMDP, 2024). Registrarse como posible donante puede representar una segunda oportunidad de vida para otra persona.
No obstante, sobrevivir físicamente no significa necesariamente haber sanado emocionalmente. Podemos entrar en remisión y lucir bien mientras continuamos enfrentando miedo a la recurrencia, ansiedad, cambios en nuestra identidad o dificultades familiares y económicas. No todas las heridas que deja el cáncer son visibles.
A seis años de mi diagnóstico, comprendí que sobrevivir puede marcar el comienzo de otro proceso: reconocer lo vivido, comprender sus secuelas y reconstruirnos. De esta experiencia y de mi perspectiva como psicóloga clínica nació mi libro Elegir vivir en lugar de sobrevivir: Cuando el cáncer toca tu vida y decides reconstruirte para volver a vivir.

Sobrevivir es permanecer con vida.
Elegir vivir es aprender qué hacer con esa vida que tuvimos la oportunidad de conservar.
Referencias
National Cancer Institute. (s. f.). Leukemia—Patient version.
National Cancer Institute — Leukemia
National Cancer Institute. (2025). Survivorship recommendations.
National Cancer Institute — Survivorship Recommendations
NMDP. (2024). Study shows similar OS and GRFS for MMUD and MUD HCT.
NMDP — Study on Unrelated Donors
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