Un informe de caso reciente pone el foco en una presentación inusual de la enfermedad de Crohn (EC): la poliposis filiforme (PF) localizada en el íleon terminal como manifestación inicial del trastorno inflamatorio intestinal. Aunque la PF es una lesión benigna y poco común, el caso subraya su potencial para ocultar una inflamación intestinal crónica subyacente, incluso en pacientes con síntomas mínimos.
La poliposis filiforme se caracteriza por proyecciones mucosas alargadas, consideradas pseudopólipos, y suele asociarse a la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Su localización más habitual es el colon y el recto, por lo que su aparición en el íleon resulta infrecuente y puede retrasar el diagnóstico de la enfermedad de base.
Detalles del caso
La paciente, una mujer de 52 años, consultó por heces blandas persistentes, sin otros síntomas gastrointestinales relevantes. Los estudios iniciales revelaron anemia y marcadores inflamatorios elevados. La colonoscopia mostró ulceraciones difusas en todo el colon y el recto, además de una masa mucosa ramificada en el íleon terminal.
Tras tres meses de tratamiento con mesalazina y fármacos adyuvantes, se observó una mejoría clínica del hábito intestinal; sin embargo, los hallazgos endoscópicos e imagenológicos permanecieron prácticamente sin cambios.
La correlación entre colonoscopia, estudios de imagen e histopatología permitió confirmar el diagnóstico de enfermedad de Crohn, identificándose la masa ileal como poliposis filiforme.
Ante la persistencia de la actividad inflamatoria, el caso fue evaluado por un equipo multidisciplinario, que decidió iniciar tratamiento con ustekinumab. La paciente experimentó una mejoría significativa tanto sintomática como endoscópica. Posteriormente, la masa ileal fue resecada mediante una disección submucosa endoscópica (ESD) híbrida, confirmándose histológicamente como un pólipo inflamatorio.
Implicaciones clínicas
Los autores destacan que este caso ilustra cómo la poliposis filiforme del íleon terminal puede ser la primera pista de una EC subyacente, aun en ausencia de síntomas digestivos llamativos. La PF puede representar la “punta del iceberg” de una inflamación intestinal crónica latente, lo que hace imprescindible una evaluación endoscópica e histológica exhaustiva.
Este informe refuerza la importancia de no subestimar lesiones aparentemente benignas en localizaciones atípicas y de mantener un alto índice de sospecha de EII. La colaboración multidisciplinaria resulta clave para lograr un diagnóstico oportuno y definir la estrategia terapéutica más adecuada, especialmente en presentaciones poco frecuentes de la enfermedad de Crohn.









